Nehemías miró los escombros de Jerusalén: piedras carbonizadas, muros derrumbados, polvo. Pero Dios le dio una visión: «Levanta, porque de las cenizas saldrá gloria». El profeta no se fijó en lo visible, sino en lo que Dios haría. Así como restauró una moto abandonada hasta venderla con ganancia, Él transforma ruinas en bendición. [12:41]
Dios no se limita por lo que ves destruido. Él usó a Ciro, un rey pagano, para financiar la reconstrucción. Tus «cenizas» —fracasos, deudas, relaciones rotas— son materia prima para Su obra. Él no necesita condiciones perfectas, solo tu obediencia.
¿Qué «montón de escombros» hay en tu vida que has considerado irreparable? Hoy, Jesús te pregunta: «¿Crees que puedo hacer algo nuevo aquí?».
«Les dije: “Ustedes ven la desgracia en que estamos: Jerusalén está en ruinas... ¡Vamos a reconstruir la muralla!” Les conté cómo Dios me había ayudado».
(Nehemías 2:17-18, NVI)
Prayer: Pídele a Dios que te muestre cómo Él ve tus cenizas, no como fracaso, sino como terreno fértil para Su gloria.
Challenge: Escribe en un papel una situación que consideras «ruina». Ora sobre él declarando: «Dios hará algo nuevo aquí».
Los enemigos de Nehemías —Tobías, Sambalat y Gesem— se rieron: «¿Qué creen que están construyendo? ¡Hasta un zorro derribaría ese muro!». Pero Nehemías no dejó que las burlas paralizaran la obra. Sabía que la risa del enemigo era señal de que el avance era real. [16:43]
Jesús enfrentó burlas en la cruz («¡Sálvate a ti mismo!»), pero las voces del ridículo no detuvieron la redención. Cada chiste sobre tu fe, negocio o sueños confirma que el diablo te ve como amenaza.
¿Qué comentario sarcástico aún resuena en tu mente? Hoy, repite: «Si Dios está conmigo, ¿quién contra mí?».
«Cuando Sambalat [...] oyó que estábamos reconstruyendo la muralla, se enfureció y se burló de los judíos».
(Nehemías 4:1, NVI)
Prayer: Confiesa a Dios una burla que te haya herido. Declara que Su aprobación anula toda risa en tu contra.
Challenge: Escribe en un post-it una burla que hayas recibido. Táchala y escribe al lado: «Dios tiene la última palabra».
Los enemigos planearon atacar a los constructores. Nehemías armó a los obreros: espadas en una mano, herramientas en la otra. La amenaza no detuvo la obra; los unió. Como el pastor que compró la moto dañada contra todo pronóstico, Dios convierte el miedo en acción sagrada. [24:33]
Jesús calmó la tormenta, no evitó que llegara. Las amenazas son oportunidades para ver Su poder. Cuando el diablo susurra «no podrás», es porque sabe que estás cerca de la meta.
¿Qué amenaza —externa o interna— te hace temblar hoy? Toma tu «herramienta» (oración, Palabra) y sigue trabajando.
«Desde ese día la mitad de mis hombres trabajaba, y la otra mitad estaba armada con lanzas».
(Nehemías 4:16, NVI)
Prayer: Pide valentía para no abandonar tu puesto. Declara que cada amenaza se convertirá en testimonio.
Challenge: Comparte con una persona de confianza un miedo que te paraliza. Oren juntos por estrategia.
Los enemigos acusaron a Nehemías de rebelión: «Dicen que quieres ser rey». Él no se defendió; siguió construyendo. La calumnia prueba la autenticidad de tu llamado, como cuando Jesús fue acusado de blasfemo por sanar en sábado. [34:12]
Dios no te exige inocencia ante los hombres, sino fidelidad a Él. Las mentiras se desmoronan cuando avanzas. La muralla terminada calló a los críticos.
¿Qué mentira se ha dicho sobre ti que intenta desviarte de tu misión? Recuerda: tu obra defenderá tu nombre.
«Me enviaron este mensaje cinco veces, y cada vez les respondí lo mismo».
(Nehemías 6:4, NVI)
Prayer: Intercede por quienes te calumnian. Pide gracia para amar sin dejar de construir.
Challenge: Hoy, abstente de comentar un chisme. En su lugar, habla bien de alguien.
Los varones de Jericó caminaron 10 horas para ayudar. Gente que Nehemías no esperaba se unió: sacerdotes, mercaderes, mujeres. Dios moviliza ayuda inusual, como el mecánico que restauró la moto o el rey pagano que financió la obra. La guerra se gana con aliados improbables. [41:27]
Jesús eligió a pescadores, no a rabinos, para cambiar el mundo. Dios conecta a los que Él ha preparado, aunque humanamente no «cuadren». Tu equipo perfecto incluirá rostros que no imaginaste.
¿Has despreciado a alguien por su apariencia o pasado que podría ser respuesta de Dios?
«El sumo sacerdote Eliasib y sus compañeros [...] reconstruyeron la puerta de las Ovejas».
(Nehemías 3:1, NVI)
Prayer: Pide discernimiento para reconocer a los «aliados de Jericó» que Dios envía a tu vida.
Challenge: Agradece hoy a alguien que te ayudó en un momento crítico, aunque no fuera tu cercano.
Nehemías levanta el grito de batalla con una frase que sirve de columna vertebral: “El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros, sus siervos, nos levantaremos y edificaremos.” El texto se planta en una ruina larga: Nabucodonosor, Belsasar y Darío arrasaron, pero Dios toca a Ciro, un impío, para financiar la restauración. Dios no cabe en cuatro paredes; si quiere, usa al jefe incrédulo para abrir puertas. Nehemías mira escombros y no ve pérdida, ve proyecto. La imagen de “cenizas que se vuelven gloria” se vuelve llave: lo que parece un fierro viejo, Dios lo vuelve máquina que corre y factura. Así trabaja el reino: de lo que nadie quiere, Dios saca casa, negocio, destino.
La oposición se enciende apenas suena la palabra de Dios. Hacer lo que Dios mandó es sinónimo de guerra. La burla busca humillar, la amenaza paraliza, la cita fuera del muro intenta sacarlo de cobertura, la calumnia desgasta y la infiltración quiere asestar el golpe final. Pero la ironía del cielo es esta: “entre más oprimen, más multiplican.” Cada ataque suena como alarma de promoción. Por eso el texto no se rinde a la queja, responde con identidad: “Si Dios con nosotros, ¿quién contra nosotros?”
La pregunta se afila: ¿con quién vas a la guerra? Nehemías no construye solo; Dios le junta perfiles. Elyasib, cuyo nombre canta “Dios restaura”, toma la puerta de las ovejas y enseña a escoger gente que edifica, no que desparrama; manos que administran, no que quiebran. Los varones de Jericó responden desde lejos y rompen un mito: a veces la familia es la primera en oponerse, entonces Dios trae aliados de otra tierra para no dejar el llamado cojo. Luego entra Zakut, “el que recuerda, elocuente”; el muro también se levanta con voces que devuelven la Palabra al corazón cansado: “recuerda lo que Dios dijo.” No sabios de bolsillo que regañan al herido, sino amigos que sostienen hasta que vuelva el aliento. Por último, los hijos de Senaá reparan la puerta del Pescado, señal de prosperidad: Dios junta a gente próspera para prosperar y ser prosperada, porque templos, empresas y destinos se levantan con manos diligentes y corazones generosos.
El texto no concede espacio a la derrota. Aunque haya burla, amenaza o chisme, la tarea se termina. La consigna queda tatuada: cenizas anuncian gloria, y gloria pide equipo. Dios está con su gente, y si Dios está, ese muro se cierra, esa casa se levanta y ese llamado no muere en el intento.
Y es que lo más importante no es lo que tengas, sino lo que no ves. El reino de dios y la vida con dios es una vida sobrenatural, dios agarra cenizas, y de esas cenizas convierte grandes construcciones. A veces 1 dice, pero puede salir algo de este negocio, puede salir algo de esta persona, puede salir algo de esta carrera, puede salir algo de ese lote, de estas bodegas que tengo, puede salir algo de estos animales que tengo, puede salir algo de esas cenizas, dios hace grandes construcciones.
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Va a sonar un poco irónico lo que te voy a decir, porque es que la biblia y los misterios de dios nadie los entiende, nadie los entiende, nadie me puede decir, venir a decir a mí, no, no falta la hermana religiosa, yo entiendo todos los misterios de dios. Amén, hermana, amén, amén, ¿sí? Esa mujer ya está transfigurada. Yo yo entiendo todos los misterios, pero los misterios de dios son así y suena irónico, pero entre más nos oprimen, más nos multiplicamos.
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A cristianos a veces nos hace falta un tornillo. Es verdad. Por eso somos muchas personas que hombres, impíos, que no van a la a la iglesia, quisieron bendecirlos y ellos dijeron, no, ¿cómo que no? Dios puede usar lo que quiera, es dios. Y esto es un choque contra la religiosidad, porque nosotros, los cristianos, como que nos encajamos en que sobre las 4 paredes, amados, hay un mundo, existe un mundo y dios puede usar a cualquiera.
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Dios usa las cenizas para gloria. Es más, así te dice el Señor, siento de Dios decirte esto, las cenizas son señales de que Dios te va a dar mucha gloria. Me voy con los que están aquí, las cenizas son señales que viene una gloria, vamos a ver acá, las cenizas son señales de que viene una gloria. Amén. Entonces, gente dice, ay, esto está esto está crítico, esto se va a acabar, el mundo se va a acabar. Desde que yo nací, estoy escuchando que el mundo se va a acabar,
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