La vida cristiana no se trata de ganar una lotería espiritual o de encontrar soluciones rápidas para cambiar en un instante. Al igual que un árbol que fortalece sus raíces bajo la superficie, tu caminar con Dios requiere tiempo y paciencia. A veces parece que no está pasando nada, pero Jesús está comprometido a transformarte día tras día. No te desesperes si el camino se siente cuesta arriba o más lento de lo esperado. Él camina contigo en lo cotidiano, formando en ti cualidades que perduran para siempre. [05:01]
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Toda rama que en mí no da fruto, la quita; y toda la que da fruto, la poda para que dé más fruto. (Juan 15:1-2)
Reflection: ¿En qué área de tu vida te sientes frustrado por la lentitud de tu crecimiento, y cómo cambiaría tu perspectiva si vieras este tiempo como un fortalecimiento de tus raíces?
Ser un discípulo no comienza con una lista de tareas agotadoras, sino con una relación vital con Cristo. Como una rama unida a la vid, tu función principal es recibir la vida que fluye directamente de Él. Muchas veces intentamos fabricar nuestra propia santidad con fuerzas que no tenemos, terminando exhaustos y secos. Sin embargo, la invitación de Jesús es simplemente quedarte con Él y no soltarte. Al mantener esa conexión viva, el fruto espiritual comenzará a aparecer de manera natural en tu carácter. [19:43]
Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como la rama no puede dar fruto por sí misma si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros las ramas; el que permanece en mí y yo en él, ese da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer. (Juan 15:4-5)
Reflection: ¿Cuándo fue la última vez que sentiste que obedecías a Dios por puro esfuerzo propio, y qué paso concreto podrías dar hoy para simplemente descansar en tu conexión con Él?
Cuando enfrentas pérdidas o cambios dolorosos, es fácil sentir que Dios te ha rechazado o que te está castigando. Pero en el Reino de Dios, la poda es una señal de que el Viñador ve vida en ti y espera mucho más fruto. El Padre corta aquello que estorba —sueños, ritmos o relaciones— para que Su vida fluya con mayor libertad a través de ti. Aunque el proceso duele, su intención no es empobrecerte, sino liberarte para una dependencia más profunda. Confía en que las manos que te podan son las mismas que te sostienen con amor infinito. [29:48]
Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo quita; y todo el que da fruto, lo poda para que dé más fruto. (Juan 15:2)
Reflection: Al mirar una relación o un proyecto que Dios ha "podado" recientemente en tu vida, ¿qué espacio nuevo se ha creado para que dependas más de Su gracia que de tus propios planes?
Permanecer en Jesús no es una experiencia mística inalcanzable, sino una vida sostenida por Su voz constante. No se trata solo de leer un versículo rápido, sino de permitir que Sus palabras moldeen tus pensamientos, deseos y reacciones. Al meditar y memorizar las Escrituras, estás invitando a la verdad de Dios a que haga peso en tu corazón. Incluso si olvidas las palabras exactas, el tiempo que pasas con ellas te limpia y te arraiga profundamente en Cristo. Deja que Su mensaje se vuelva tan familiar para ti que empiece a sonar como tu propio hogar. [35:11]
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y os será hecho. (Juan 15:7)
Reflection: Considerando el ritmo de tu día, ¿en qué momento específico podrías detenerte para dejar que una sola palabra de Jesús "haga peso" en tu corazón en lugar de solo leerla de pasada?
El objetivo final de permanecer en la vid no es cargarte con más responsabilidades, sino llenarte de un gozo que no depende de las circunstancias. Jesús desea que compartas Su propia alegría, esa que nace de estar perfectamente unido al Padre. Cuando dejas de medir tu valor por lo que produces y comienzas a descansar en Su gracia, el cansancio espiritual empieza a desvanecerse. La oración se vuelve entonces una conversación honesta y espontánea que refleja tu dependencia total de Él. Quédate cerca de la fuente y verás cómo Su gozo transforma tu realidad cotidiana. [41:25]
Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo. (Juan 15:11)
Reflection: ¿Qué área de tu vida se siente hoy como un "tanque vacío", y cómo podrías acercarte a Jesús no para pedirle que lo llene de cosas, sino para simplemente estar en Su presencia?
Hoy se plantea la vida cristiana como un proceso paciente y profundamente relacional: crecimiento lento, subterráneo, que produce fruto con el tiempo. Usando la imagen bíblica de la vid, se describe a Jesús como la vid verdadera, al Padre como el viñador y a los creyentes como los sarmientos; la clave del discipulado no es esfuerzo independiente sino permanecer conectados a la fuente que da vida. Permanecer no es una fórmula mágica ni una disciplina aislada, sino la práctica de recibir continuamente la palabra de Jesús y vivir en dependencia de Él, de modo que la vida, el fruto y el gozo fluyan desde la relación y no desde la autoexigencia.
El texto recuerda que ya hay una obra previa de gracia: la limpieza por la palabra y el gesto de Jesús al lavar los pies indican que la conexión con la vid comienza por haber sido acogidos y purificados. Desde esa condición, la invitación a permanecer es real y exigente: algunas ramas son cortadas por no dar fruto, otras son podadas para fructificar más. La poda, aunque dolorosa, tiene un propósito nutritivo y no es un rechazo final sino un cuidado orientado al fruto. Así, la experiencia del fracaso o la caída no define la autenticidad del discipulado; lo que diferencia a los discípulos que vuelven de aquellos que se pierden es el lugar al que recurren cuando todo se rompe.
Se proponen prácticas concretas para cultivar la permanencia: la lectura, meditación y memorización de la Escritura para dejar que las palabras de Jesús habiten y formen el deseo; y la oración entendida no como una lista de demandas sino como el lenguaje de una relación que configura las peticiones conforme al querer de Dios. El propósito final de permanecer es la comunión gozosa con Cristo: no una felicidad superficial, sino el gozo pleno que brota de estar unidos a la vid y sostenidos por el Padre. La llamada es a menos prisa por producir resultados propios y más fidelidad a la fuente que sostiene la vida cristiana a lo largo de los años.
``Entonces, ¿qué significa permanecer? Déjame describírtelo así. Esa es básicamente la prédica en un párrafo, entonces, perdón que sea un poco largo. Ser discípulo de Jesús se trata de permanecer en él, y permanecer en el fondo no es primero acerca de lo que haces, sino de estar conectado a la fuente verdadera para recibir vida, crecimiento, fruto y gozo. Si no estás conectado a la fuente verdadera tarde o temprano te secas y mueres, pero si estás conectado a la fuente real de vida, a Jesús mismo, entonces el fruto vendrá y tu gozo será completo. Al final, la vida que llevas siempre revela la fuente a la que estás conectado.
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#PermanecerEnJesus
¿Cuántas veces nuestra obediencia, iglesia, se siente como si tuviéramos que sacar fuerzas de donde no hay, para que dios no se enoje con nosotros, para que no se aleje, o para no quedar mal delante de otros? ¿Cuántas veces obedecemos, obramos, hacemos, no desde una confianza en él, sino en nuestro propio poder? Qué cansado, ¿no? Pero Juan 15 nos presenta otra realidad.
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#ObedienciaDesdeLaConexion
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