A veces el miedo se asoma en la noche como un peso que no nos deja respirar. En medio de la rutina y la preocupación, Dios irrumpe con una visita inesperada y anuncia alegría para todos. Su presencia no llega para avergonzarte, sino para calmar tu corazón y señalarte al Salvador. Cuando Él se acerca, el temor pierde fuerza y nace una esperanza nueva. Hoy puedes recibir esa noticia como si fuera la primera vez. [09:13]
Lucas 2:8-11
Aquella noche, unos pastores vigilaban sus ovejas cuando un mensajero del Señor los envolvió con la luz de la gloria de Dios. Ellos se asustaron, pero oyeron: “No tengan miedo; traigo buenas noticias que llenarán de gozo a todo el pueblo. Hoy, en Belén, ha nacido el Rescatador, el Señor.”
Reflection: ¿En qué situación concreta el miedo te ha paralizado últimamente, y cómo podrías abrir ese lugar a la presencia de Dios que llega con buenas noticias?
Frente a la señal del cielo, los pastores no se quedaron discutiendo posibilidades: se pusieron en camino. La fe, muchas veces, se parece a ese movimiento sencillo que nos saca de la comodidad y nos conduce a donde Jesús está. No necesitas tener todo resuelto; basta con responder al llamado presente con el paso que tienes a la mano. En el trayecto, Dios confirma su paz y su favor. Da hoy el paso que sabes que debes dar. [15:25]
Lucas 2:12-15
Se les dijo que hallarían a un niño envuelto en telas y acostado en un pesebre; esa sería la señal. De pronto, una multitud celestial estalló en alabanza, reconociendo la grandeza de Dios y su paz para quienes Él ama. Cuando el cielo volvió a su lugar, los pastores se dijeron: “Vayamos a Belén y veamos lo que el Señor nos ha mostrado.”
Reflection: ¿Cuál es un paso pequeño y concreto que puedes dar esta semana para acercarte a Jesús —orar cada mañana, reconciliarte con alguien, o unirte a la comunidad en adoración?
No hubo lugar en la posada, pero sí un lugar en el pesebre. Dios eligió la puerta de la humildad para entrar a nuestro mundo, recordándonos que su amor no depende del brillo de un palacio sino de la apertura de un corazón. Cuando te sientas lejos, con nostalgia o desubicado, recuerda que Cristo se acercó a lo sencillo para hacerse cercano a ti. Allí, en lo pequeño, nos reúne como familia y nos da pertenencia. Su humildad abre espacio para todos. [06:00]
Miqueas 5:2
Belén, aunque pareces poca cosa entre las ciudades de Judá, de ti saldrá el gobernante que guiará a mi pueblo. Su origen va más allá del tiempo, y por medio de tu pequeñez Dios mostrará su grandeza.
Reflection: ¿En qué rincón simple de tu vida —tu mesa, tu trabajo, tu vecindario— podrías hacerle espacio al Rey humilde que eligió el pesebre?
La fe aprende a decir “aún así” cuando todo parece faltar. En las noches de incertidumbre y oración, Dios fortalece manos cansadas y afirma rodillas temblorosas con su promesa. Aunque los recursos disminuyan o el camino se cierre, su alegría nos sostiene y su futuro se abre como un desierto que florece. Él convierte la sequía en manantial y nos regala canciones en medio de la prueba. Hoy puedes elegir la alegría que nace de confiar en Él. [19:59]
Habacuc 3:17-18
Aunque no haya brotes en los árboles, ni fruto en las vides; aunque los campos no produzcan y los corrales queden vacíos, yo escogeré alegrarme en el Señor. Me gozaré en el Dios que me salva, porque Él es mi fuerza.
Reflection: ¿Dónde percibes escasez hoy, y cómo podrías practicar una alegría confiada —tal vez con una oración nocturna o agradeciendo tres señales de la fidelidad de Dios— durante esta semana?
Hay regalos que se usan un tiempo y se olvidan, pero la salvación permanece y nos cambia desde adentro. Jesús vino a darte una vida nueva, identidad y esperanza que no caducan al terminar diciembre. Creer con el corazón y confesar con la boca abre la puerta a este regalo, y seguirlo día a día lo convierte en un camino de transformación. Como los pastores, al encontrarnos con Él, volvemos a nuestro mundo con una historia para contar. Hoy es un buen día para responder a su amor. [22:37]
Romanos 10:9-10
Si reconoces con tus labios que Jesús es el Señor y confías de corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, Dios te recibe. Con el corazón se cree y Dios declara justo; con la boca se confiesa y Él salva.
Reflection: ¿Qué respuesta concreta te invita a dar hoy el Señor —una oración de entrega, iniciar primeros pasos de discipulado, o compartir tu testimonio con alguien cercano— para abrazar y vivir el mejor regalo?
Esta tarde compartí cómo Dios, nuestro Buen Pastor, nos acompaña especialmente en tiempos donde las emociones se mezclan, como en diciembre. El Salmo 23 nos recuerda que, aun en valle de sombra, Él está con nosotros. Muchos cargan nostalgia por la familia y la tierra; pero aquí, en Cristo, Dios nos ha dado una familia: hermanos y hermanas en la fe. Vimos también la mano soberana de Dios: usó el censo de César Augusto para cumplir la profecía de Miqueas y llevar a José y a María hasta Belén. Y el Hijo eterno no nació en palacio, sino en un pesebre: Dios eligió la humildad como su puerta de entrada al mundo.
Nos detuvimos en los pastores de Lucas 2. La visita del ángel fue inesperada y los llenó de temor, pero recibieron una palabra que corta la parálisis: “No tengan miedo”. Esa buena noticia los puso en camino. Hablé de cómo, cuando Dios nos visita por primera vez, nos saca de la corriente de este mundo y nos da nueva identidad; el cambio se nota en casa, en el trabajo, en la manera de hablar y de tratar a otros. La santificación es una ruta larga, pero el Pastor forma carácter paso a paso.
Luego contemplamos el trayecto de los pastores hacia Belén y lo conecté con mi historia: temporadas de escasez, incertidumbre y noches de oración con mi mamá en medio del conflicto. Allí aprendí la oración de Habacuc: “aunque… aún así me alegraré en el Señor”. Adorar en la falta no es negar la realidad; es reconocer que Dios es más real que la falta misma. También recordamos: “Deléitate en el Señor” no es un atajo para conseguir deseos, sino el camino por el cual nuestros deseos se vuelven más parecidos a los suyos.
Finalmente, afirmé que la salvación es el mejor regalo. Los obsequios se olvidan; Cristo no. Confesar con la boca y creer en el corazón nos introduce en una vida nueva que no termina el 31 de diciembre. Como los pastores, al ver a Jesús, contamos lo que hemos visto y oído. Los invité a dar sus próximos pasos, a buscar al Señor con todo el corazón, a orar y caminar en comunidad. Cerramos con Isaías 35: Dios fortalece manos cansadas, afirma rodillas débiles, abre ojos y oídos, y hace brotar ríos en el desierto. Hay un camino de santidad para transitar juntos este nuevo año.
Puntos clave
- Dios irrumpe en lo ordinario.
Dios suele llegar cuando nadie lo espera, en un turno de noche, en la rutina de un campo, o en una sala común de nuestra casa. Sus interrupciones no son caprichos, son invitaciones a ver la realidad con sus ojos. La disposición del corazón es clave: quien acoge la sorpresa de Dios encuentra dirección. Deja un espacio en tu día para la interrupción sagrada. [09:13]
- El miedo no decide nuestro rumbo.
Sentir miedo no es pecado; permitir que gobierne sí. La palabra “no temas” no elimina la amenaza, nos alinea con la voz que es más fuerte que ella. Obedecer con temblor sigue siendo obedecer, y el camino a Belén se recorre con pasos pequeños pero constantes. Trae tu temor a la luz y camina igual. [11:06]
- La escasez puede ser maestro santo.
En tiempos de falta, Dios nos enseña a orar con la palabra “aunque”: fe que no negocia con las circunstancias. La adoración en la escasez no es teatro; es la confesión de que Dios basta cuando nada basta. La memoria de su fidelidad pasada se vuelve el mapa del hoy. Aprende a nombrar tu “aunque” y a responder con “aún así”. [18:15]
- La salvación es el regalo duradero.
Todo regalo terrenal caduca; Cristo permanece. Confesarle como Señor abre una vida que transforma identidad, deseos y misión. Como los pastores, la fe que ve a Jesús se vuelve testigo que cuenta y comparte; los “siguientes pasos” nacen de un corazón salvado. Camina el año nuevo desde la fuente, no desde las metas. [22:37]
Capítulos de YouTube
[00:00] - Welcome
[01:02] - ¿Quién es un pastor?
[02:23] - José, María y la soberanía de Dios
[04:05] - Belén y el pesebre humilde
[06:00] - Oración y apertura de Lucas 2
[08:06] - Una visita inesperada
[09:13] - No teman: buenas noticias
[11:06] - Dios me visitó y me dio propósito
[13:23] - De camino a encontrarnos con Dios
[15:25] - Cuando la escasez nos mueve
[17:26] - Crisis en Chiapas e incertidumbre
[18:15] - Oración que sostiene en la noche
[19:59] - Aún así me alegraré en el Señor
[22:37] - La salvación: el mejor regalo
[24:33] - Esperanza de Isaías 35
cuánto irá a tardar esto Iba a ser un día un mes cinco años No sabíamos estábamos en la incertidumbre entonces lo que me recuerdo es que mi mamá en la noche se ponía a orar nos poníamos a orar y ahí traíamos nuestro corazón delante de Dios porque había tanta necesidad y lo único que nos quedaba en ese tiempo era orar
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#OrarEnLaIncertidumbre
una de las cosas que yo aprendí que el mejor regalo de mi vida no está mal que uno reciba un regalito que tú des un regalo porque es algo humanamente queremos que nuestros hijos o un familiar tuyo tú les des generosamente un regalito un recordatorio que tú amas a esa persona pero para mí el mejor regalo fue haber conocido a nuestro Señor Jesucristo a conocer al Salvador del mundo el que vino en el pesebre y vino a salvar mi alma
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#MejorRegaloSalvacion
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