La misión de la iglesia jamás cambia: Jesús mandó ir, hacer discípulos, bautizar y enseñar a guardar todo lo que Él mandó. La visión, en cambio, tiene que ver con cómo una iglesia vive esa misión en el lugar, la cultura y la generación donde Dios la plantó. La misión dice qué hacer; la visión ayuda a entender cómo hacerlo.
La visión de Dios no deja fuera a nadie. El cuerpo de Cristo necesita que cada miembro haga su función, porque nadie está en la iglesia solamente para sentarse, mirar y ser espectador. Dios puede comenzar usando lo que una persona ya sabe hacer, sea limpiar, construir, servir o ayudar, y después llevarla a donde Él quiere dentro de Su propósito.
La obediencia a Dios también exige discernir que no todo lo bueno es lo correcto para cada persona. El llamado de Dios puede pedir que alguien se detenga cuando quisiera correr, que cuide su matrimonio y sus hijos cuando otros solamente ven ministerio, o que entregue una función a la siguiente generación cuando llega el tiempo. La familia no debe quedar destruida mientras alguien pretende triunfar en la obra de Dios; los hijos necesitan poder decir que vieron amor, fidelidad y una fe verdadera en casa.
La misión se resume en que las personas conozcan a Jesús, amen a Dios y amen al prójimo. Jesús dijo que toda la Ley y los Profetas dependen de amar a Dios con todo el corazón y amar al prójimo como a uno mismo. El amor no hace mal al prójimo, y por eso el discipulado no consiste solamente en aprender palabras, sino en aprender a obedecer la Palabra.
La visión exige cambios cuando cambian las necesidades. Dios puede levantar una generación bilingüe, usar tecnología, unir idiomas, formar jóvenes y alcanzar personas con necesidades que antes no llegaban. La iglesia que se aferra al odre viejo puede perder lo que Dios quiere hacer ahora; la iglesia que entiende el propósito puede recibir el apoyo de los mayores y la fuerza de los jóvenes.
Cristo sigue siendo la cabeza de la iglesia. Las personas, los líderes y las circunstancias cambian, pero Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. La fe no puede estar construida sobre una personalidad, sino sobre Cristo y Su propósito. Cada don, recurso y habilidad debe dejar de servir solamente al propio beneficio y comenzar a ser riqueza para con Dios y bendición para otros.
Key Takeaways
- 1. La misión nunca cambia La misión de Jesús sigue siendo hacer discípulos que conozcan, amen y obedezcan a Dios. La iglesia puede cambiar métodos, horarios, idiomas y herramientas, pero no puede cambiar el encargo de Cristo. La claridad en la misión protege a la iglesia de distraerse con cosas buenas que no producen discípulos. [28:50]
- 2. La visión muestra cómo caminar La visión ayuda a discernir cómo vivir la misión en una cultura y generación particular. La necesidad de familias, niños, jóvenes bilingües y tecnología requiere respuestas que quizá no eran necesarias antes. La resistencia al cambio puede convertirse en resistencia a lo que Dios está haciendo. [36:33]
- 3. La familia también es ministerio El llamado de Dios no justifica abandonar el matrimonio ni destruir el corazón de los hijos. La obediencia puede requerir detener actividades que parecen buenas para cuidar lo que Dios puso primero en casa. La fe que deja un legado sano permite que hijos y nietos vean que servir a Dios vale la pena. [08:08]
- 4. Nadie fue llamado a ser espectador El cuerpo de Cristo crece cuando cada miembro se activa en su propia función. Dios no da los mismos dones, temporadas ni responsabilidades a todos, pero sí da un lugar a cada persona. La pregunta correcta no es solamente qué puede recibir alguien de la iglesia, sino qué quiere Dios hacer a través de esa persona. [52:10]
- 5. Cristo, no una personalidad, permanece Cristo es el fundador, la cabeza y el que dio Su vida por la iglesia. La admiración por líderes puede ser buena, pero el fanatismo por personas desvía los ojos del único Salvador. La iglesia permanece firme cuando su confianza está puesta en Jesús y no en quien esté al frente. [49:48]
Youtube Chapters
- [00:00] - Welcome
- [02:43] - Todos tienen una función
- [04:53] - Corregir lo malo entre generaciones
- [06:29] - No fracasar en la familia
- [14:00] - Transición y nueva generación
- [18:59] - Ver más allá de las apariencias
- [21:29] - La necesidad de una visión nueva
- [27:37] - La misión de hacer discípulos
- [36:33] - Misión y visión: la diferencia
- [43:36] - Claridad para caminar juntos
- [47:12] - Cristo es la cabeza
- [52:10] - El cuerpo no tiene espectadores
- [58:10] - No todo lo bueno es correcto
- [1:06:12] - Ser parte de lo que Dios hace
- [1:09:03] - Activar la función en el cuerpo