Dios es quien llena de bien y satisface el alma necesitada, proveyendo lo que nada ni nadie más puede dar. Cuando el corazón humano reconoce su vacío y su necesidad, solo en Dios encuentra plenitud verdadera. El alma hambrienta y sedienta no se sacia con logros, relaciones o placeres temporales, sino con la presencia y la bondad del Señor. Él es el único capaz de llenar los vacíos más profundos y restaurar la esperanza. Si hoy sientes sequedad o insatisfacción, acércate a Dios con sinceridad y permite que Él sacie tu ser interior. [00:50]
Salmo 107:9
"Porque sacia al alma menesterosa, y llena de bien al alma hambrienta." (RVR1960)
Reflexión: ¿En qué áreas de tu vida has buscado saciar tu alma fuera de Dios, y cómo puedes hoy volver a Él para encontrar la verdadera satisfacción?
La falta de hambre espiritual es un enemigo sutil que debilita la vida cristiana y nos aleja del propósito de Dios. Al principio de la fe, hay un deseo ferviente de conocer, orar y buscar a Dios, pero con el tiempo, la rutina y la apatía pueden apagar ese fuego interior. Cuando se pierde el hambre espiritual, se descuida la oración, la lectura bíblica y la comunión con otros creyentes, abriendo la puerta a la debilidad y al estancamiento. Reconocer este peligro es el primer paso para buscar una renovación y no conformarse con una vida espiritual superficial. [06:54]
Mateo 5:6
"Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados." (RVR1960)
Reflexión: ¿Recuerdas cómo era tu hambre espiritual al principio de tu caminar con Cristo? ¿Qué puedes hacer hoy para avivar ese deseo nuevamente?
La vida espiritual se sostiene y crece a través de la oración ferviente y la meditación constante en la Palabra de Dios. Cuando se descuida la oración diaria y la lectura bíblica, el alma se debilita y se vuelve vulnerable a la tentación y al desánimo. La Biblia no es solo un libro para el intelecto, sino el alimento que fortalece, guía y transforma el corazón. La oración es el canal de comunión con Dios, donde se recibe dirección, consuelo y poder. Sin estos hábitos, la vida cristiana entra en un estado de coma espiritual. [10:26]
Josué 1:8
"Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien." (RVR1960)
Reflexión: ¿Cuándo fue la última vez que apartaste un tiempo especial para orar y leer la Biblia solo para estar con Dios, y cómo puedes hacerlo esta semana?
La relación y comunión con otros hermanos en la fe es vital para mantenernos firmes y animados en el camino de Dios. Alejarse de la comunidad cristiana y buscar amistades que no comparten los valores del Reino puede llevar al enfriamiento espiritual y a la soledad. Los amigos que temen a Dios nos motivan a crecer, a servir y a permanecer fieles, mientras que las malas compañías pueden alejarnos del propósito divino. Es importante rodearse de personas que edifiquen y desafíen a vivir para Cristo. [13:50]
Proverbios 27:17
"Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo." (RVR1960)
Reflexión: ¿Quiénes son las personas que más influyen en tu vida espiritual hoy, y cómo puedes fortalecer tus lazos con aquellos que te acercan más a Dios?
Jesús invita a todos los sedientos a venir a Él para recibir gratuitamente el agua de vida que renueva, restaura y da esperanza. No importa cuán lejos hayas llegado o cuán seco esté tu corazón, siempre hay una invitación abierta para acercarse a Cristo y ser saciado. Él no rechaza a nadie que viene con sinceridad, y su gracia es suficiente para restaurar el hambre y la pasión espiritual. Hoy es el día para responder a su llamado y beber de la fuente inagotable de su amor y presencia. [24:53]
Juan 7:37
"En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba." (RVR1960)
Reflexión: ¿Qué te impide hoy acercarte a Jesús con todo tu ser para recibir de Él el agua viva que tu alma necesita?
En la vida cristiana, enfrentamos muchos enemigos que buscan frenar nuestro crecimiento y alejarnos del propósito de Dios. Uno de los enemigos más sutiles y peligrosos es la falta de hambre espiritual. Al principio de nuestro caminar con Cristo, experimentamos un deseo profundo de conocerle, de orar, de leer la Biblia y de congregarnos. Sin embargo, con el tiempo, esa pasión puede disminuir, y la rutina o la apatía pueden instalarse en nuestro corazón, robándonos el fervor y la vitalidad espiritual.
La falta de hambre espiritual se manifiesta de varias maneras. Primero, en la ausencia de una vida de oración ferviente y constante. Cuando dejamos de buscar a Dios en oración, nuestra vida espiritual se debilita y nos volvemos presa fácil del enemigo. Segundo, el abandono de la lectura y meditación de la Palabra de Dios nos priva del alimento necesario para el alma, y sin ese alimento, perdemos dirección y fortaleza. Tercero, el descuido en la comunión con otros creyentes nos aísla y nos expone a la influencia negativa del mundo, en vez de ser edificados y animados por quienes comparten nuestra fe.
Otra señal de la falta de hambre espiritual es la pérdida de pasión por servir a Dios. Cuando el deseo de servir desaparece, corremos el riesgo de convertirnos en cristianos apáticos, indiferentes a la obra de Dios y a las necesidades de los demás. Finalmente, la ausencia de hambre y sed de justicia revela un corazón que ya no anhela conformarse al carácter santo de Dios. Cuando la santidad deja de ser importante, nuestra alma está enferma y en peligro.
Sin embargo, Dios en su misericordia nos invita a volver a Él, a buscarle con sinceridad y a saciar nuestra sed en su presencia. Él promete llenar de bien el alma hambrienta y saciar al que tiene sed. La restauración espiritual es posible si reconocemos nuestra necesidad y tomamos la decisión urgente de buscar a Dios de todo corazón.
Enemigo es alguien que se opone a nuestra vida, enemigo es alguien que muestra hostilidad en contra nuestra. Un enemigo es alguien que se opone a que nosotros cumplamos el propósito. Y quiero iniciar ahí. No sé si usted se ha dado cuenta cuál es el propósito de Dios para su vida de manera personal. ¿Cuál es el plan de Dios? Yo no sé si alguno de ustedes se ha sentado en su casa o en algún momento ha caminado y ha reflexionado. ¿Qué hago yo en este mundo? ¿A qué me envió el Señor a esta tierra?
Desde luego, hay enemigos externos y enemigos internos. Hay enemigos físicos, pero también hay enemigos espirituales. También pueden ser enemigos emocionales. Todo aquello que se opone a lo que usted quiere lograr es un enemigo. [00:03:58]
En nuestra vida tenemos enemigos externos e internos que afectan nuestro ministerio, nuestra vida en general, pero esencialmente nuestro crecimiento espiritual. Hay varias manifestaciones del enemigo. La Biblia nos advierte de tres enemigos que son Satanás, el enemigo de nuestras almas, el mundo, una influencia contraria a Dios, la carne, nuestra naturaleza pecaminosa y las potestades que son fuerzas espirituales de maldad. Pero este día, quiero hablarles de parte de Dios de una manifestación del enemigo que sin lugar a dudas es muy peligrosa y es muy sutil. Y se llama la falta de hambre espiritual. [00:04:32]
Yo no sé si alguien recuerda cuando se convirtió a Cristo. O el día que usted recuerda que le entregó su vida al Señor. Ese día, sin lugar a dudas de mi experiencia personal, fue el día más hermoso de mi vida. Hermanos, yo siento el abrazo de Dios cuando digo eso. Cuando yo me entreguía a Jesucristo, ha sido el día más hermoso de mi vida. A partir de ese día, mi vida cambió. Mi vida tuvo un cambio rotundo y profundo. [00:05:42]
Pero ese día, apareció algo en mi interior. Apareció un hambre por conocer de Dios. Apareció un hambre por estudiar la palabra. Apareció un hambre por orar. Apareció un hambre, hermanos, por buscar un lugar donde congregarme y no sabía dónde. Y yo estaba angustiado. Angustiado, desesperado. [00:06:27]
Es como que usted esté viendo una película en blanco y negro, y de repente, pum, a colores. Un cambio tremendo. ¿A dónde quiero llegar? Y es que el primer enemigo con el que uno se encuentra es la falta de hambre espiritual. Comenzamos con hambre, pero en algún momento la perdemos. Y la apatía o la satisfacción en la rutina espiritual puede tener actualmente, se opone, o se puede, perdón, a tu crecimiento espiritual. [00:07:13]
Y una de ellas es la falta de oración ferviente y constante. Ojo, la falta de oración ferviente y constante. Cuidado. Yo recuerdo, por eso hoy día hay que hablarles de mi vida, de mi corazón. Cuando yo me convertí al Señor, mis amados, yo buscaba el momento libre que tenía para irme a buscar, para irme a meter en algún sanitario, oiga, en mi trabajo, en algún servicio. Me iba a meter en servicio y hacía como que estaba haciendo mis necesidades y me sentaba y ahí oraba a Dios. [00:07:52]
Si ya no buscas o no tienes comunión con Dios a través de la oración diaria y constante, tu vida espiritual se dirige al precipicio, al abismo. A la muerte. Y ahí ya debe estar una alarma encendida. Esa alarma encendida, en el cristiano que no ora, es presa fácil para el enemigo. Cristiano que no ora, es presa fácil para el enemigo. [00:09:32]
Si tu vida espiritual no está incluida la oración, mi amado, llegaste a tiempo hoy a la iglesia, para escuchar esto. Si tu vida de oración es nula o casi nula, estás en coma. Un ratito más y te vamos a poner los algodones y la mortaja. Porque el cristiano que no ora, es presa fácil del enemigo. [00:10:04]
Si hay algo, amados, que nos mantiene con vida, con alegría y con bendición, es el estudio de la palabra de Dios. No le estoy hablando de estudios bíblicos, teológicos, formales. Sino le estoy hablando de su relación usted y Biblia. Biblia y usted, usted y Biblia la Biblia lo golpea, la Biblia lo hace llorar, la Biblia lo hace reflexionar, la Biblia es con usted de manera personal, a eso me estoy refiriendo. [00:10:49]
Si tu abandono de la lectura y reflexión de la palabra de Dios mi amado hermano esa es una característica de tu falta de hambre espiritual ya no te importa la Biblia cuando dejas de leer y meditar la palabra de Dios tu espíritu se debilita y puedes perder el rumbo o la dirección del Señor en tu vida porque si hay un mapa que nosotros tenemos y meditar en la vida espiritual, en la palabra de Dios. [00:11:59]
Mi hermano puede ser arcángel. Si no lees la Biblia, no tienes vida. No, pastor, es que yo soy el de las cámaras. No es que yo soy el de la alabanza. Si no lees Biblia, estás frito, yo soy el diácono, mi hermano, si no lees la Biblia y no horas, estás frito. Y puede ser que esté sonando la alarma. Pe, pe, pe, pe. Y entre más rápido suena la alarma, más peligro es. [00:12:40]
Cuando yo me convertí al Señor, yo me alejé de todos mis amigos. Porque, ¿qué cree usted de qué tipo de amigos tenía yo? Solo firmas. Solo gente clasificada. Borrachos. Drogadictos. Adúlteros. Fornicarios. Malcriados. Ladrones. Mareros. Asesinos. Etcétera, etcétera. Yo me leí. Y comencé a buscar. Y a tener amigos ¿De dónde? De la iglesia. [00:13:27]
Si tienes amigos que te motivan a pecar Alejate Tu comunión Tu relación Debe ser Debe ser Con aquellos ¡Adiós! que son creyentes y creen en lo mismo. Pastor, ¿significa que no vas a tener otro tipo de amigos? ¡Claro que sí! No seas tan extremista. Yo lo estoy hablando por respecto a la enseñanza. Sí se puede, claro que se puede, pero que no te contaminen. Pero que no te influya. Influye tú en ellos y no ellos en ti. [00:14:58]
El problema nuestro es que estamos tan débiles, sin oración, sin palabra, que la relación del mundo nos afecta a nosotros. Tu relación, si es más, con amigos que a su vez no son amigos de Dios, debes evitar esa relación y buscar la comunicación con hermanos de la iglesia. [00:15:31]
Si no tienes amigos en la iglesia, te estoy... Estás aislando. Y si te estás aislando, va a llegar el momento que te vas a apagar. [00:16:32]
La falta de pasión y el fervor por servir a Dios. Eso también es una característica de alguien que no tiene hambre por Dios. Cuando tú no tienes hambre por Dios, no quieres servir, ni quieres saber nada de la iglesia. Porque no tienes pasión, no tienes deseo. Te da igual, te importa un comino la vida. Pero cuando alguien tiene hambre de Dios, busca servir al Señor. Buscamos la manera de cómo servir. [00:16:41]
No te puedes dar el lujo de perder esa pasión no pierdas el entusiasmo el deseo, la alegría de servir en la obra del Señor no te puedes dar el lujo le voy a hacer aquí personal yo no quiero volverme profesional del púlpito no quiero el día que yo no vuelva profesional del púlpito pierdo mi esencia lo que yo quiero venir aquí es demostrarles mi vida con mi vida mi relación mi pasión con Dios porque lo amo que usted pueda sentir es muy importante que sea que realmente yo amo al Señor y que lo sirvo a Él con todo mi corazón con toda mi alma. [00:18:34]
No pierdas la pasión el día que pierdes la pasión por servir a Dios ese día ya casi estás en coma. [00:19:52]
Hambre y sed de justicia es vivir una vida justa y agradable delante de Dios. El que no vive de esa manera puede estar en pecado allá y presentarse aquí como un santo ángel. Pero el que tiene sed de justicia quiere vivir en santidad, en rectitud, donde esté, donde haga, donde nadie lo mira. Pero cuando tú ya no tienes sed de justicia, tu hambre espiritual ha desaparecido. [00:20:46]
Si no tienes hambre ni sed por una vida espiritual y acercarte más y más al carácter justo de Dios, debes saber que la falta de apetito es un síntoma inequívoco de enfermedad. Estás enfermo, está grave. Está grave. Bueno, si está grave, tienes esperanza. Lo peor sería que estés muerto, mi amado. [00:21:28]
Yo no estoy hablando de una relación Biblia yo no estoy hablando de una relación Biblia yo, Biblia y Espíritu Santo si tú has perdido el apetito por la santidad entonces sabemos que tu alma está enferma pero busca la manera de cómo sanarse en última instancia si no tiene nadie no puede ir al médico aunque sea con té de sacate de limón o de cualquier monte uno se traga y lo que le recomiendan pero busca sanidad pues en tu vida espiritual debe ser lo mismo. [00:23:21]
Y concluyo el hambre solo la podemos saciar buscando a Dios y esta es una decisión personal y urgente Isaías 55 1 dice a todos los celientos venid a las aulas y los que no tienen dinero venid, comprar y comer venid, comprar sin dinero y sin precio vino y leche que lindo es nuestro Dios amados que cuando nos mira boqueando que cuando nos mira debilitados que cuando nos mira que ya no tenemos fuerza que cuando nos mira que ya no podemos nada nos dice venid, venid y comprar sin dinero venid y comer venid y comprar sin precio vino y leche. [00:23:56]
Yo quiero de esa fuente yo lo sé si usted yo si tengo hambre yo tengo sed de Dios. [00:26:33]
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