Jesús pone la pregunta más importante: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” La gente puede decir muchas cosas. Puede llamar a Jesús profeta, maestro, fundador de una religión, Elías o Jeremías. Pero la identidad de Jesús no es una cosa pequeña para los católicos. Jesús es el Señor, Dios encarnado, el Hijo del Dios vivo.
Pedro rompe el silencio y profesa: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.” Esta confesión no viene de su carne, de su inteligencia ni de ser un pescador sencillo. El Padre que está en los cielos le revela quién es Jesús. Por eso Simón recibe un nombre nuevo: Pedro, roca. Dios toma a un hombre frágil y hace de él una roca paternal para orientar a sus hijos en la tierra.
La figura del papa muestra que Dios no deja a sus hijos sin padre ni guía. El papa recibe una misión para orientar a la Iglesia, abrir y cerrar, perdonar y confirmar a los hermanos. Las palabras de Juan Pablo II y Pablo VI pueden ayudar a catequizar porque pertenecen a esta paternidad que Dios da a la Iglesia. El papa no reemplaza al Padre del cielo, sino que sirve como un papá en la tierra.
Pedro también muestra la otra parte. Pedro, justo después de ser llamado roca, quiere ponerse enfrente de Jesús y rechaza la cruz. Simón habla desde la carne y se convierte en piedra de tropiezo. Pedro escucha al Padre y se convierte en roca. Los escándalos de sacerdotes y aun de algunos papas pertenecen a esta parte de Simón: hombres que hablan desde sí mismos y no desde Dios.
Jesús, sin embargo, perdona a Pedro después de su abandono. La Iglesia vive de ese perdón. Pedro es el primero en necesitar las llaves que recibe, porque la identidad cristiana no nace de ser perfecto, sino de ser perdonado por Cristo. Los imperios suben y bajan, pero el infierno no conquista a la Iglesia, no por la fuerza de hombres, sino por el poder de Dios.
El bautismo cambia la identidad de los cristianos. Cristo es la piedra angular, y los bautizados son piedras vivas unidas a Él. La unidad nace de profesar que Jesús es Dios y Salvador, Aquel que perdona. La humildad hace posible compartir esta misión: el más alto debe ser el más humilde, servidor de los servidores de Dios. Los papás de familia y todos los fieles pueden entonces orientar a otros hacia la realidad, la vida y el Dios vivo.
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Key Takeaways
- 1. Jesús pregunta por su verdadera identidad. La pregunta de Jesús no busca información, sino una confesión personal. La multitud puede admirarlo sin reconocerlo como Señor. La fe cristiana comienza cuando Cristo deja de ser solamente una idea religiosa y es reconocido como el Hijo del Dios vivo. [29:18]
- 2. Pedro es roca al escuchar al Padre. Simón no se hace roca por capacidad humana, estudios o fuerza de carácter. El Padre revela a Pedro la verdad sobre Jesús, y esa revelación sostiene su misión. La autoridad en la Iglesia tiene peso solamente cuando permanece abierta a Dios y detrás de Cristo. [30:37]
- 3. Simón habla desde la carne. Pedro puede confesar correctamente a Cristo y, poco después, resistir el camino de la cruz. Esta tensión revela que la debilidad humana puede aparecer aun en quienes tienen una misión santa. La roca se vuelve tropiezo cuando intenta ponerse delante de Jesús en vez de seguirlo. [31:47]
- 4. El perdón sostiene la identidad cristiana. Pedro recibe las llaves, pero primero necesita ser perdonado por haber abandonado a Jesús. La Iglesia no se sostiene porque sus miembros nunca fallen, sino porque Cristo sigue levantando a pecadores arrepentidos. El perdón no minimiza la caída, sino que crea de nuevo al que vuelve al Señor. [32:55]
- 5. Las piedras vivas sirven con humildad. Cristo es la piedra angular, y los bautizados reciben una identidad nueva al estar unidos a Él. La paternidad, la autoridad y la guía cristiana no se expresan dominando, sino sirviendo desde abajo. El humilde puede orientar a otros porque primero ha aprendido a dejarse orientar por Cristo.
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Youtube Chapters
- [00:00] - Welcome
- [24:10] - La dificultad de dejar al padre
- [25:24] - Un padre que orienta la vida
- [26:26] - El papa como padre en la tierra
- [27:32] - La pregunta de Jesús
- [28:20] - La identidad de Cristo
- [29:42] - La confesión de Pedro
- [30:37] - La revelación del Padre
- [31:11] - Simón se convierte en Pedro
- [31:47] - Pedro como piedra de tropiezo
- [32:55] - Las llaves y el perdón
- [33:33] - El infierno no conquista la Iglesia
- [34:12] - Piedras vivas unidas a Cristo
- [34:49] - El más alto, el más humilde
- [36:02] - Pescadores de hombres