Pablo enseña que cada vez que la iglesia come el pan y bebe la copa, anuncia la muerte del Señor hasta que Él venga. La cena del Señor no llama a una memoria pasiva, de esas que por un momento recuerdan algo y después lo olvidan. La memoria de Cristo mantiene vivo lo que pasó en la cruz y lo que todavía viene para la iglesia.
La muerte de Cristo revela el amor de Dios, porque el Padre entregó a su Hijo para dar vida eterna. La cruz también muestra que Cristo fue la propiciación por los pecados: la justicia de Dios fue cumplida, el obstáculo entre Dios y el hombre fue quitado, y la ira que el pecado merecía cayó sobre Jesús. El acta de decretos que estaba contra el creyente fue cancelada y clavada públicamente en la cruz. El Espíritu que levantó a Jesús también dará vida a los cuerpos mortales de aquellos que pertenecen a Cristo.
La copa y el pan también levantan los ojos hacia adelante. La venida de Cristo es la bendita esperanza de la iglesia. Las guerras, hambres, terremotos, engaños, apostasía y el amor que se enfría son señales que llaman a permanecer despiertos, no a perder la expectativa. Cristo vendrá como ladrón en la noche, y el arrebatamiento ocurrirá en un abrir y cerrar de ojos. Los muertos en Cristo resucitarán primero, y los que permanezcan serán transformados para estar con el Señor. Las bodas del Cordero esperan a la iglesia que persevera mirando a Jesús.
Pablo usa la palabra catangelo para decir “anunciar”. La cena del Señor predica un mensaje aun sin palabras. El pan y la copa predican delante de Dios, delante de la familia, delante de quienes conocen la vida diaria del creyente, y aun delante del enemigo. Pedro ilustra el peligro de una predicación contradicha por la conducta. Sus negaciones después de haber estado con Jesús podían comunicar que los seguidores de Cristo eran cobardes y mentirosos.
Pablo no dice que alguien sea digno por sus propios méritos, porque Cristo hizo dignos a los suyos en la cruz. Pablo advierte sobre la manera de participar. El creyente debe probarse a sí mismo, como el metal que pasa por el fuego para revelar si es genuino y para quitar sus impurezas. La cena llama a examinar el resentimiento, el orgullo, la altivez y toda costumbre vacía. Dios prefiere hallar al creyente en el fuego de su propio examen antes que en el fuego de la disciplina.
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Key Takeaways
- 1. La cruz canceló toda acusación La muerte de Cristo no dejó el pecado simplemente ignorado, sino juzgado en la cruz. Cristo cargó con lo que separaba al hombre de Dios y quitó el acta que acusaba al creyente. La memoria de la cruz permite levantar el rostro con gratitud, no con una falsa confianza en las propias obras. [10:59]
- 2. La cena mira hacia adelante La cena del Señor no solamente recuerda un sacrificio pasado, también mantiene encendida la esperanza del regreso de Cristo. El pan y la copa dicen: “Ven, Señor Jesús”, y llaman a vivir preparados. La esperanza de su venida no produce evasión, sino fidelidad en medio de un mundo que pierde el amor y se aleja de Dios. [13:41]
- 3. El pan y la copa predican Cada participación anuncia un catangelo, una predicación sin palabras. La vida diaria confirma o contradice lo que el creyente proclama al tomar la cena. La familia, los hermanos y quienes observan de cerca pueden reconocer si esa confesión tiene peso verdadero. [23:50]
- 4. La conducta también anuncia a Cristo Pedro conoció a Jesús, vio milagros y hasta caminó sobre las aguas, pero sus negaciones comunicaron otro mensaje. Una actitud de temor o mentira puede predicar algo contrario al nombre de Cristo. La cena del Señor llama a que la confesión de los labios y el testimonio de la vida no caminen separados. [34:31]
- 5. El examen evita la disciplina El autoexamen no busca destruir al creyente, sino probar la autenticidad de su fe como el fuego prueba el metal. El resentimiento, el orgullo y la costumbre vacía deben salir a la luz delante del Señor. Dios llama a una vida de santidad porque la mesa recuerda un sacrificio santo y una venida cercana.
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Youtube Chapters
- [00:00] - Welcome
- [03:41] - La cena del Señor y 1 Corintios 11
- [05:21] - Una memoria que no se olvida
- [08:04] - Recordar la muerte de Cristo
- [09:00] - Amor, propiciación y perdón
- [10:59] - El acta de decretos cancelada
- [13:22] - Esperar la venida de Cristo
- [16:03] - Señales del arrebatamiento
- [20:23] - Las bodas del Cordero
- [23:15] - La cena como catangelo
- [28:30] - Pedro y el mensaje de la conducta
- [35:36] - Examinar la autenticidad de la fe
- [40:48] - El fuego del propio examen
- [43:07] - Preparación para participar de la cena