MAS_ALTO_MAS_LEJOS.docx

Devotional

Sermon Summary

Bible Study Guide

Sermon Quotes

Hay dos tipos de personas: los que confían en Dios y los que creen que confían en Dios. Ambos reciben la misma promesa, pero su perspectiva lo cambia todo.

Mirar sin fe las promesas de Dios es ver solo represión y amonestación, pensando que el pasado fue mejor, cuando en realidad eso es solo una ilusión.

Muchos cristianos ponen su mirada en sus problemas o en otros creyentes que no cumplen sus expectativas, y terminan agobiados, muertos en el desierto, justo frente a la tierra prometida.

Cuando solo vemos el precio y no la recompensa, estamos mirando sin fe las promesas de Dios, perdiendo de vista la gloria que nos espera.

Moisés, aun sabiendo que no entraría en la tierra prometida, confió en que Dios sería fiel a sus promesas, y descansó en los brazos de su Señor.

A veces, al enfrentar montañas y desiertos, lo primero que hacemos es lamentarnos y quejarnos, olvidando que la promesa gloriosa está justo delante de nosotros.

Los incrédulos ponen su esperanza en sus deseos personales y bienes materiales, creyendo que pueden valerse por sí mismos, pero esa mirada es limitada y vacía.

La verdadera fe no se trata solo de ver la promesa, sino de confiar en que Dios es fiel, incluso cuando no entendemos el camino o no recibimos lo que esperábamos.

El pueblo de Israel, cansado y agobiado, veía el monte Pisga solo como el monte que mira al desierto, sin darse cuenta de la promesa que tenían justo al frente.

Moisés luchó toda su vida por una promesa que no pudo disfrutar en esta tierra, pero obtuvo la mejor parte: descansar en la fidelidad de Dios.

Ask a question about this sermon