El bautismo es un paso de obediencia que ilustra lo que sucede cuando confías plenamente en Jesús. No es un acto que limpie los pecados externamente, sino un testimonio público de una vida que ha sido sumergida en la gracia de Dios. Al entrar en el agua, representas tu muerte al pecado, y al salir, celebras la novedad de vida en Su resurrección. Es una declaración ante tu familia y tus vecinos de que toda tu existencia ahora pertenece al Señor. Esta identificación te permite caminar con una buena conciencia delante de Dios, sabiendo que Él ya ha transformado tu corazón. [02:15]
¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. (Romanos 6:3-4)
Reflection: ¿Qué aspectos de tu "vieja vida" sientes que Dios te está llamando a dejar atrás definitivamente para caminar plenamente en la novedad de vida que Él ofrece?
A menudo te encuentras intimidado por gigantes como el pecado o el temor, tal como el ejército de Israel ante Goliat. El primer paso para la victoria es admitir que tienes un problema que no puedes resolver con tus propias fuerzas. David no confió en su propia capacidad, sino en el Dios vivo que lo había librado en el pasado. Cuando reconoces que en tu propio poder no puedes, abres la puerta para que la fortaleza de Cristo actúe en ti. La verdadera valentía nace de una fe que no se deja intimidar por el tamaño del enemigo, sino que descansa en la grandeza de Dios. [21:15]
Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová sea contigo. (1 Samuel 17:37)
Reflection: Al enfrentar un desafío que parece invencible, ¿estás intentando resolverlo con tus propios recursos o has hecho una pausa para entregarle específicamente esa carga al poder de Dios?
Para correr la carrera de la fe, es necesario que dejes de confiar en las armaduras terrenales que el mundo intenta imponerte. David rechazó la armadura de Saúl porque entendió que su victoria no dependía de medios humanos, sino de la provisión divina. A veces cargas con culpas del pasado o con el peso de tus errores, lo cual te impide avanzar con ligereza. Debes poner tus ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien ya sufrió la cruz por ti. Al despojarte de lo que te asedia, puedes caminar en la libertad y el gozo que Él compró con Su sacrificio. [29:06]
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y se sentó a la diestra del trono de Dios. (Hebreos 12:1-2)
Reflection: ¿Qué "armadura ajena" o expectativa terrenal estás cargando hoy que te impide confiar plenamente en la manera sencilla en que Dios quiere usarte?
El enemigo y las circunstancias a menudo usan palabras para desanimarte y hacerte sentir que no eres suficiente. David tuvo que ignorar las críticas de su propio hermano y los insultos de Goliat para mantenerse firme en su confianza en Dios. Es vital que aprendas a apagar esas voces interiores y exteriores que aseguran que nunca cambiarás o que Dios no puede usarte. Tu identidad no está definida por tus fracasos, sino por la obra transformadora de Cristo en tu vida. Al depender totalmente de Su provisión, descubrirás que Su gracia es suficiente para enfrentar cualquier desafío que se presente. [33:11]
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:13)
Reflection: Cuando escuchas esa voz interior que te dice que "nunca podrás cambiar", ¿qué promesa específica de la Palabra de Dios puedes usar para responder a esa mentira?
Dios a menudo te pide realizar actos sencillos de obediencia antes de manifestar Su poder milagroso en tu vida. David tuvo que lanzar la piedra, Moisés tuvo que levantar su vara y Namán tuvo que lavarse en el río Jordán. Aunque tus acciones parezcan insignificantes, son el paso de fe que Dios utiliza para obrar lo que parece imposible. No necesitas entender todo el plan de antemano, solo necesitas cumplir con lo que Él ha puesto delante de ti hoy. Al rendir tu voluntad y dar ese pequeño paso, permites que el mundo entero reconozca que hay un Dios vivo y poderoso. [42:10]
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. (2 Corintios 5:17)
Reflection: ¿Cuál es ese "paso sencillo" de obediencia, como perdonar a alguien o restaurar una relación, que has estado postergando y que Dios te invita a dar hoy mismo?
La predicación articula el significado bíblico del bautismo y lo enlaza con la historia de David y Goliat para mostrar cómo Dios se da a conocer en la vida de su pueblo. El bautismo se presenta como obediencia a un mandato de Cristo y como una figura poderosa: la inmersión simboliza la muerte, sepultura y resurrección de Jesús, no como un acto que limpia la conciencia por sí mismo, sino como un testimonio público de la obra salvadora de Dios. Al mismo tiempo se aclara que la salvación viene por el evangelio —la muerte, sepultura y resurrección de Cristo— y no por el agua; el bautismo señala y declara esa realidad.
La lectura de 1 Samuel 17 sirve para extraer seis pasos prácticos para que “toda la tierra sepa que hay un Dios”: reconocer el problema (la desconfianza y el pecado que paralizan), confiar en el poder de Dios y no en las propias fuerzas, desprenderse de la dependencia de lo meramente terreno, apagar las voces desalentadoras, depender de la provisión divina y finalmente obedecer lo que Dios pide. David actúa como ejemplo: él reconoce la afrenta a Dios, confía en Jehová, rechaza la armadura humana y cumple la acción que estaba a su alcance; entonces Dios hace el resto y la victoria confirma el nombre de Dios.
La aplicación es doble: para los que se acercan al bautismo, estos pasos explican por qué dar ese testimonio público; para los que aún no creen, es la misma secuencia —humillación, fe, rendición y obediencia— la que abre la puerta a la salvación en Cristo. Se exponen ejemplos bíblicos (Moises, Josué, Naamán) que muestran cómo Dios solicita colaboración humana, simple y concreta, y luego obra el milagro. El llamado final es urgente y pastoral: mirar a Cristo en fe ahora, rendirse a su provisión, tomar el paso de obediencia que esté delante y confiar que Dios transforma y usa incluso vidas marcadas por errores pasados. El cierre incluye oración y la celebración próxima de bautismos como testimonio público de esa obra redentora.
Namán tenía lepra, ni era creyente en dios, pero viene al profeta y dice, quiero ser sanado. Namán dice, dios te va a sanar, pero tienes que lavarte 7 veces el río Jordán. Y cuando él hizo lo que él podía hacer, dios hizo el milagro. Al principio dijo, no, es una tontera, mejor me devuelvo a mi tierra, no hay nada que hacer aquí. Si lo hubiera hecho, seguía con su lepra. Pero hizo lo que dios había colocado por delante, dios hizo el milagro.
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#HazLoQuePuedes
Imagínese como que si eres 1 de los, se me falta la palabra, los que se meten y trabajan debajo del agua y tienen su su cuerda, su tubito de oxígeno. Ese es Jesús. Quizás los puedes lo puedes desconectar por unos 30 segundos si tienes que arreglar algo y luego lo vuelves a conectar, pero más de 30 segundos y vas a fallar, porque necesitas a Jesús para hacer para lograr lo que dios quiere que logres en tu vida.
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#ConectadoAJesus
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