Dios, siendo omnisciente, no hace preguntas porque desconozca la respuesta, sino para que nosotros mismos nos demos cuenta de nuestra verdadera condición y ubicación espiritual. Así como le preguntó a Adán “¿Dónde estás?” en el huerto, Dios nos confronta para que reflexionemos si estamos en el lugar y la actitud correcta, no solo físicamente sino en nuestro corazón, servicio y propósito. Muchas veces podemos estar en la iglesia, sirviendo o estudiando la Palabra, pero desubicados en nuestra motivación o actitud, y Dios nos llama a ubicarnos para ser efectivos en Su voluntad. [10:06]
Génesis 3:9 (RVR1960)
Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?
Reflexión: ¿En qué área de tu vida sabes que estás “presente” pero desubicado en tu actitud o motivación? ¿Qué pasos concretos puedes dar hoy para alinearte con el lugar y la condición que Dios espera de ti?
Dios no solo pregunta para ubicarnos, sino también para llevarnos a la confesión genuina y no a la justificación. Cuando preguntó a Adán y Caín, “¿Quién te enseñó?” y “¿Dónde está tu hermano?”, no era por ignorancia, sino para que reconocieran su error y confesaran su condición. Muchas veces preferimos justificarnos o culpar a otros antes que confesar nuestras faltas, pero Dios anhela que seamos sinceros y transparentes delante de Él, pues la confesión trae restauración y misericordia. [18:01]
Génesis 4:9 (RVR1960)
Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?
Reflexión: ¿Hay alguna falta, herida o pecado que has estado justificando o escondiendo? ¿Puedes hoy presentarte ante Dios con honestidad y confesarlo, pidiendo Su misericordia y restauración?
No todo lo que hemos aprendido o practicado en la vida cristiana proviene de Dios; a veces repetimos patrones, tradiciones o enseñanzas humanas que no son bíblicas. Dios preguntó a Adán: “¿Quién te enseñó?” para que examinara si su comportamiento y vergüenza venían de Él o de otra fuente. Es vital revisar si nuestras acciones, actitudes y creencias están fundamentadas en la Palabra de Dios o en costumbres humanas, y estar dispuestos a desaprender lo que no viene de Él. [14:46]
Génesis 3:11 (RVR1960)
Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?
Reflexión: ¿Hay alguna costumbre, creencia o actitud en tu vida que, al examinarla, reconoces que no proviene de Dios sino de la tradición o cultura? ¿Qué puedes hacer hoy para alinear esa área con la verdad bíblica?
El ser humano tiende a la soberbia y al olvido de su verdadera posición delante de Dios, creyendo que sus logros, conocimiento o ministerio le dan valor propio. Dios confrontó a Job con preguntas que lo ubicaron y le recordaron que todo lo que tiene y sabe proviene de Él. Es necesario reconocer que dependemos totalmente de Dios y que la soberbia espiritual nos aleja de Su propósito; solo la humildad y la correcta ubicación nos permiten vivir en Su voluntad. [38:57]
Job 38:2-4 (RVR1960)
¿Quién es ese que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría? Ahora ciñe como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me contestarás. ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia.
Reflexión: ¿En qué área de tu vida o ministerio has sentido orgullo o autosuficiencia? ¿Cómo puedes hoy reconocer la soberanía de Dios y depender más de Él en esa área?
Dios pregunta para recordarnos nuestro propósito, intención y ubicación, deseando que vivamos alineados con Su voluntad y no con nuestra propia agenda. Así como David y Jesús siempre supieron quiénes eran y para qué estaban, Dios nos llama a ubicarnos y a no perder tiempo en distracciones, pleitos o comparaciones. Solo cuando estamos ubicados en nuestro llamado y propósito, podemos ser efectivos y fructíferos en el Reino de Dios. [44:43]
Romanos 12:2 (RVR1960)
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Reflexión: ¿Estás viviendo hoy de acuerdo al propósito y llamado que Dios te ha dado, o te has distraído con comparaciones, quejas o actividades sin fruto? ¿Qué decisión puedes tomar hoy para reenfocarte y vivir alineado con la voluntad de Dios?
Escuchar la voz de Dios es una experiencia extraordinaria, y Él se comunica de muchas maneras: a través de la profecía, el testimonio interno, la Palabra escrita, y hasta de forma audible. Sin embargo, hay un aspecto de la comunicación divina que a menudo pasamos por alto: las preguntas que Dios hace. Aunque parezca extraño que el Dios omnisciente pregunte, estas preguntas no surgen de ignorancia, sino de un deseo profundo de ubicarnos, confrontarnos y llevarnos a la reflexión y confesión.
Dios pregunta porque sabe que, en el fondo, nosotros conocemos la respuesta, pero muchas veces no queremos o no podemos admitirla. Así como un padre que le pregunta a su hijo algo que ya le ha enseñado, Dios nos confronta para que reconozcamos nuestra condición y responsabilidad. En el libro de Génesis, por ejemplo, Dios pregunta a Adán: “¿Dónde estás?”, no porque no sepa su ubicación, sino para que Adán se ubique a sí mismo y reconozca su estado. De igual manera, pregunta: “¿Quién te enseñó?”, “¿Dónde está tu hermano?”, y “¿Qué has hecho?”, todas dirigidas a provocar confesión, autoexamen y responsabilidad.
Estas preguntas revelan que podemos estar en el lugar correcto, pero con la actitud equivocada; podemos servir, predicar, o evangelizar, pero desubicados del propósito y la voluntad de Dios. Muchas veces, nuestras acciones y creencias no provienen del fundamento bíblico, sino de tradiciones, pensamientos humanos o denominacionales. Dios nos llama a examinar de dónde vienen nuestras convicciones y si realmente estamos alineados con Su corazón.
A lo largo de la historia bíblica, Dios hace preguntas a profetas, líderes y hasta a Jesús mismo, siempre con el propósito de ubicar, corregir y revelar el verdadero estado del corazón humano. Sin embargo, hay figuras como David, a quien Dios nunca tuvo que preguntar nada, porque siempre supo quién era y cuál era su lugar, sin importar la posición o el título que tuviera.
El llamado es a dejar de justificarnos, a confesar, a examinar nuestro caminar y a permitir que Dios nos ubique. No se trata solo de hacer cosas para Dios, sino de estar en el lugar, actitud y propósito correctos. Que no sea necesario que Dios nos mande un “Uber celestial” para ubicarnos, sino que nosotros mismos busquemos estar donde Él quiere que estemos, haciendo lo que Él nos ha llamado a hacer, con el corazón correcto.
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Escuchar a Dios hablar es algo extraordinario. Escucharlo hablar por voz de profeta es impresionante porque uno puede saber que es Dios el que te está hablando por la exactitud profética y por aquellos temas que tú dirías: solo Dios sabe esto. Escuchar a Dios hablar por medio del testimonio interno es esa voz interna que es el Espíritu dando testimonio de que Dios te está hablando y tú estás escuchando a Dios, estás escuchando que el Señor te está hablando, que el Señor te está confrontando, que el Señor te está inquietando y que el Señor está trayendo algo a tu vida que definitivamente sabes que viene de Dios.
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#EscucharADiosConFe
El mayor problema que tenemos es que estamos en el huerto pero estamos desubicados. Estamos en la iglesia desubicados. Estamos en el servicio desubicados. Estamos sirviendo a Dios desubicados. Estamos con un título desubicado. Estamos hermanos dentro de cuatro paredes desubicados. Adán seguía dentro del huerto pero estaba desubicado. Así que Dios le estaba preguntando algo que Adán conocía: ¿Dónde estás? Mientras se acercaba a él, Adán no era invisible, Adán no estaba lejos de los ojos de Dios. Dios sabía exactamente dónde estaba Adán y le habló tan cerca como para que Adán pudiera escucharlo y responder. Pero la pregunta es una pregunta de ubicación.
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#DesubicacionEspiritual
Desubicado es que tiene un traje que no debe en el lugar que no debe, ¿me entiende ya? Está desubicado. Usted no quiere que lo opere un cirujano de traje. Usted quiere ver un hombre con uniforme, con zapito, crush, algo bien práctico, que le falten los pelos de la mano de tanto que se lavó la mano. Usted está esperando eso. Si lo que Dios le estaba diciendo a Adán es: sí, estás en el lugar correcto, pero no estás en la actitud correcta. Y eso se llama desubicado.
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#ActitudSobreLugar
Tú estudias la Biblia solo cuando te toca dar un mensaje, cuando te toca compartir la palabra, pero nunca la has estudiado para que te desnude y te transformes. Eso es estar desubicado. Y ahí es donde Dios te pregunta: Ey, ¿dónde estás?
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#TransformacionInterior
Nuestro mayor problema es que no conocemos qué es la confesión, pero sí estamos graduados, hechos unos especialistas en la justificación. No sabemos qué es confesar, pero sí sabemos qué es justificar. Tenemos un porqué para todo, una razón para todo, tenemos un argumento para todo, pero no sabemos quedarnos callados y decir: it's my fault. Es mi culpa, yo me equivoqué, yo lo hice mal.
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#ConfesionHumilde
Yo quiero que usted se pregunte o que escuche a Dios preguntarle una pregunta de ubicación: ¿Qué haces aquí? ¿Qué haces en tu iglesia? ¿Qué haces en tu trabajo? ¿Qué haces en tu casa? ¿Qué haces como mayordomo? ¿Qué haces como sacerdote? ¿Qué haces como ayudidonia? ¿Qué haces como hijo de Dios? No señor, tú lo sabes. No, no, yo no te estoy preguntando porque yo no lo sepa, yo te estoy preguntando porque el que no lo sabe eres tú.
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#PreguntaDeUbicacion
Lo que yo veo que Dios hace incluso con los profetas es: te voy a ubicar. O te ubicas o te ubico. Tengo dos maneras: o me haces caso y vas a donde yo te mando, o yo te mando un pececito para que te dé un viajecito de tres días, un Uber del cielo, y en ese Uber segurito que te convenzo. Sí, porque Dios tiene Uber. Le mandó uno a Joná.
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#UbicacionOConsecuencias
¿Quién se cree la criatura que en algún momento se cree mayor al creador? ¿Quién se cree el ser humano que muchas veces siente que tiene más autoridad que Dios? Estamos desubicados. ¿Sabe que estaba Job? Desubicado. Y Dios le dijo: oye, tranquilo, bájale dos rayitas a ese reclamo porque me está reclamando y te voy a ubicar. ¿Quién eres tú? Y te voy a ubicar haciéndote preguntas.
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#HumildadAnteElCreador
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