El Dios que hizo los cielos usa su luz para guiar a quienes lo buscan. Los sabios del oriente no eran predicadores; estudiaban las estrellas, pero siguieron un destello que vino de Él. Dios tomó su lenguaje —el cielo— para llevarlos al Rey verdadero. También hoy te alcanza en lo cotidiano: en la ciencia, en la medicina, en cada amanecer que resplandece por Su mano. Si dispones el corazón, esa luz te conduce con gozo hasta Jesús. Deja que la luz que ya brilla te marque el rumbo hoy [03:00].
Mateo 2:1-2, 9-10: Nacido Jesús en Belén, unos sabios llegaron desde oriente preguntando por el Rey de los judíos, porque habían visto su estrella y venían a adorarlo. Más tarde, la estrella avanzó delante de ellos y se detuvo justo sobre el lugar del niño; al verla otra vez, su alegría fue inmensa.
Reflection: ¿En qué situación concreta estás percibiendo un “destello” de Dios que te invita a acercarte más a Jesús, y qué paso pequeño darás hoy para seguirlo?
Herodes se inquietó al oír que había nacido otro Rey. La noticia reveló su inseguridad y lo llevó a tramar desde la envidia, no a adorar con humildad. La presencia de Jesús también confronta las pequeñas coronas que defendemos: control, reputación, comodidad. El contraste es claro: el poder humano tiembla, el Reino de Cristo avanza en mansedumbre. Hoy puedes abrir tus manos y rendir el trono interior al Rey que trae paz. Su reinado no amenaza tu valor; lo libera y lo ordena para bien [03:54].
Mateo 2:3-6, 8: Al oírlo, Herodes y toda Jerusalén se alteraron. Reunió a los principales y preguntó dónde nacería el Mesías; le respondieron: en Belén, como lo anunciaron los profetas. Luego, en secreto, interrogó a los sabios sobre la estrella y los envió a buscar al niño, fingiendo que él también iría a adorarlo.
Reflection: ¿Cuál “corona” específica estás defendiendo en tu vida, y cómo podrías hoy expresar a Jesús que ese lugar le pertenece a Él?
Desde siglos antes, Dios ya había mostrado que la sabiduría verdadera viene de Él. Daniel no se apoyó en magia ni misticismo; oró, y el Señor reveló lo que nadie podía explicar. Hasta un rey pagano reconoció: el Dios de Daniel es Dios de dioses y Señor de reyes. Esa luz de entendimiento alcanzó a generaciones, preparando a sabios para seguir la estrella. Pide al Señor esa misma claridad para tus decisiones y dudas. Quien reveló misterios ayer puede alumbrar tu camino hoy [06:02].
Daniel 2:46-47: El rey Nabucodonosor se inclinó en honor a Daniel y reconoció: el Dios de ustedes está por encima de todos y es quien descubre lo oculto, porque me dio a conocer el misterio que nadie más pudo revelar.
Reflection: ¿Qué decisión concreta necesitas presentar a Dios para que Él te revele su camino, y cómo harás espacio para escucharle esta semana?
Cuando los sabios entraron, no discutieron ni negociaron: se postraron. La adoración fue su primera respuesta ante la presencia del Hijo. Abrieron sus tesoros y ofrecieron lo mejor, reconociendo que su gloria merecía todo. Delante de Jesús, la verdadera riqueza es el corazón rendido. Tú también puedes traer un regalo sincero: tiempo, atención, obediencia. Que tu primera palabra hoy sea adoración [11:10].
Mateo 2:10-12: Al ver la estrella, se llenaron de una alegría desbordante. Entraron a la casa, vieron al niño con María, se inclinaron en adoración y presentaron oro, incienso y mirra. Después, advertidos en sueños, no regresaron a Herodes y tomaron una ruta distinta a su país.
Reflection: ¿Qué ofrenda específica —un hábito, una hora de tu agenda, un recurso— presentarás a Jesús como acto de adoración esta semana?
Hay momentos en que Dios te toma de la mano y te redirige. Como a los sabios, te advierte: no vuelvas por ese camino. Su guía no siempre es ruidosa; a veces llega en un sueño, una convicción profunda, una palabra a tiempo. Obedecer esa luz protege tu vida y bendice a otros. Si Él te muestra otro sendero, síguelo con confianza. La luz que te guía también te guarda [20:19].
Mateo 2:12: Avisados en sueños que no regresaran a Herodes, los sabios obedecieron y regresaron a su tierra por una ruta diferente, preservando así el propósito de Dios.
Reflection: ¿En qué situación puntual sientes que Dios te está pidiendo “tomar otra ruta”, y cuál sería el primer paso obediente que puedes dar hoy?
Saludé a la iglesia recordando que Dios puede usar incluso herramientas modernas para acercarnos a Él, y nos adentramos en la historia de los sabios del oriente en Mateo 2:1-12. Subrayé que aquellos hombres no eran profetas ni evangelistas; eran investigadores del cielo, astrólogos que, en su búsqueda, fueron alcanzados por una luz que los llevó más allá de su ciencia hacia la adoración. La estrella no fue un fin en sí misma, fue una señal que les indicó un rostro: Jesús. Y en el contraste aparece Herodes, perturbado y celoso, un rey que finge devoción pero teme perder su trono. Ese choque entre la luz que guía y el poder que se protege a sí mismo revela el corazón de la historia.
Conectamos a los sabios con Daniel, quien en Babilonia fue puesto sobre astrólogos y magos por la sabiduría que Dios le dio. Leímos de Daniel 2 y 5 para mostrar que, siglos antes, Dios ya había iluminado a paganos como Nabucodonosor, provocando confesiones públicas de que el Dios de Israel es quien revela misterios. Allí se gesta una memoria espiritual en el oriente que, cuando aparece la estrella, renace como obediencia concreta: los sabios se mueven, llegan, se postran y ofrecen.
También desarmé algunas tradiciones: no se dice que fueran reyes ni que fueran tres, y no llegaron la noche del nacimiento. Lo esencial no es el folclor sino la respuesta: la luz conduce, el corazón discierne, y los tesoros se abren. Isaías 60 anticipó esa luz ante la cual caminan las naciones, y la mención de camellos, oro e incienso explica de dónde nuestras culturas tomaron imágenes que, aunque bellas, no deben eclipsar el llamado central: adorar.
Finalmente, resalté el discernimiento de los sabios al no volver a Herodes, obedeciendo al sueño y tomando otra ruta. Hay momentos en que Dios nos jala del camino cómodo para preservar la vida y su propósito. Ese otro camino es parte de la adoración. Y así oramos: el mismo Dios que dio a Daniel inteligencia y a los sabios una estrella, hoy gobierna sobre ciencia y medicina, sobre creyentes e incrédulos, y nos guía con su luz para ofrecerle lo mejor y caminar en su sabiduría.
``¿Qué quiere decirnos este capítulo, este versículo número 3, en donde dice que el rey Herodes se turbó y que toda Jerusalén también con él? Pues ahora bien, el rey en ese momento de los judíos era el rey Herodes, quien sintió un gran brote de celos y un gran brote de envidia sobre haber escuchado que haya nacido otro rey. Él está ahora mismo siendo, ahora mismo tiene una competencia contra un bebé.
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#CelosDeHerodes
No hicieron nada más que llegar y ver al bebé y se postraron. Mostraron lo primero que hicieron. No le dijeron ni hola ni chalón, como dirían en los tiempos allá en el país regionalista. En todo momento ellos supieron que ellos iban a adorar, que ellos iban a decir, este es mi Dios. Así que ese es el mensaje que quiero que se lleven hoy.
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#AdoracionInmediata
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