Las obras de Jesús revelan su divinidad porque manifiestan atributos, autoridad y poder que solamente le pertenecen a Dios. Juan 5 presenta al Hijo haciendo todo lo que hace el Padre y dando vida a quienes quiere. Esa autoridad no corresponde simplemente a un hombre extraordinario. El Hijo actúa con el poder de aquel que tiene dominio sobre todas las cosas.
El Antiguo Testamento establece con claridad lo que pertenece exclusivamente a Jehová. Solo Dios conoce plenamente el corazón del hombre, escudriña sus pensamientos y descubre lo más íntimo. Solo él tiene dominio sobre la bravura del mar, hace vivir y morir, y borra las rebeliones. La creación está sometida a su Creador, y el perdón de los pecados pertenece a Dios.
Jesús manifiesta precisamente esas capacidades. Conoce los pensamientos de los escribas sin que nadie se los comunique y sabe lo que hay en el hombre sin necesitar referencias. Le da una orden al viento y al mar, y llega la bonanza. Llama a Lázaro del sepulcro y declara que tiene autoridad para poner su propia vida y volver a tomarla. Ante el paralítico, no solamente anuncia el perdón: responde a los pensamientos ocultos de los presentes y lo levanta para demostrar su potestad para perdonar pecados.
La diferencia entre Jesús y los profetas resulta decisiva. Dios hizo grandes maravillas por medio de sus siervos, pero ellos no tenían esa autoridad propia. Jesús no necesita invocar el nombre de otro; él da la orden.
La divinidad del Hijo exige más que admiración por sus milagros. La fe verdadera reconoce al Jesús que revela la Escritura, no a un profeta más ni a un ser especial de menor categoría. Ese reconocimiento debe producir una vida sincera, genuina y sujeta a su autoridad, que refleje su gloria y su amor.
## Puntos clave
- El Hijo hace las obras del Padre. Juan 5 presenta una autoridad que no cabe en la categoría de un simple hombre: todo lo que hace el Padre, también lo hace el Hijo. Dar vida a quienes quiere manifiesta el alcance de esa autoridad divina. La confianza en Cristo descansa en quién es él, no solamente en lo extraordinario de sus milagros. [55:55]
- Jesús conoce lo más íntimo del corazón. Jesús no necesita que alguien le explique quién es bueno o malo, porque sabe lo que hay dentro del hombre. Su conocimiento no depende de referencias ni de pensamientos expresados en voz alta. Una vida sincera delante de él reconoce que lo oculto también está plenamente descubierto ante su mirada. [01:05:54]
- El perdón lleva la autoridad de Dios. La sanidad del paralítico demuestra que la declaración de perdón no es una palabra vacía. Jesús responde a los pensamientos de los escribas y levanta al hombre para mostrar que tiene potestad para perdonar pecados. La necesidad humana encuentra en él tanto el conocimiento de su condición como la autoridad para borrar sus rebeliones. [01:17:25]
- Reconocer su divinidad exige una vida rendida. Creer en Jesús no consiste en atribuirle cualquier identidad religiosa. Reducirlo a un profeta más o a un ser especial deja fuera la autoridad que sus obras manifiestan. Reconocerlo como Señor y Dios debe expresarse en una vida genuina, sometida a él y marcada por su gloria y su amor. [01:23:29]
## Capítulos de YouTube
[00:00] - Bienvenida
[53:23] - Las obras del Hijo revelan su divinidad
[57:20] - Solo Jehová conoce el corazón
[59:00] - El Creador domina el mar
[01:00:16] - Dios tiene poder sobre la vida y la muerte
[01:02:41] - Solo Dios puede perdonar pecados
[01:03:41] - Jesús conoce los pensamientos del hombre
[01:08:18] - El viento y el mar obedecen a Jesús
[01:11:39] - Jesús da vida y tiene autoridad sobre su muerte
[01:13:44] - El paralítico y la potestad de perdonar
[01:19:58] - La diferencia entre Jesús y los profetas
[01:22:08] - La fe verdadera lleva a una vida rendida
[01:24:19] - Oración de gratitud por la verdad revelada
Key Takeaways
Youtube Chapters