El crecimiento espiritual y personal es el fundamento necesario antes de buscar la multiplicación en cualquier área de la vida. Dios desea que primero seamos transformados internamente, desarrollando madurez, intimidad y testimonio, para que luego podamos impactar a otros y ver frutos externos. Así como una empresa primero invierte y se fortalece internamente antes de expandirse, la iglesia y cada creyente deben enfocarse en crecer en carácter, fe y obediencia antes de buscar resultados visibles o numéricos. El verdadero crecimiento se refleja en la madurez, la humildad y la capacidad de ser discípulos, lo cual prepara el terreno para la multiplicación que Dios traerá en su tiempo perfecto. [30:19]
Juan 15:8 (RVR1960)
"En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos."
Reflexión: ¿En qué área de tu vida necesitas enfocarte en crecer espiritualmente antes de buscar resultados externos o multiplicación? ¿Qué paso concreto puedes dar hoy para fortalecer tu relación con Dios?
Antes de ir y hacer discípulos a otros, es esencial ser primero discípulos de Cristo y dar fruto en nuestra propia vida. El llamado de Jesús es claro: la misión comienza con una transformación interna, donde el carácter, la obediencia y la relación con Dios se reflejan en acciones y actitudes. Solo cuando somos verdaderos discípulos, podemos multiplicar ese ADN espiritual en otros, llevando el evangelio y formando nuevos discípulos que también den fruto. La multiplicación genuina es el resultado de una vida que ha sido impactada y moldeada por Cristo desde adentro hacia afuera. [37:28]
Mateo 28:19 (RVR1960)
"Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo."
Reflexión: ¿Qué fruto visible está produciendo tu vida como discípulo de Jesús? ¿Cómo puedes hoy ser un ejemplo que inspire a otros a seguir a Cristo?
El proceso de heredar el manto y crecer como hijos de Dios implica aprender a renunciar a nuestra propia voluntad para abrazar la voluntad del Padre. Así como Jesús descendió del cielo no para hacer su propia voluntad, sino la de Aquel que lo envió, nosotros somos llamados a rendir nuestros deseos, planes y comodidades para obedecer a Dios en todo. Esta renuncia es el mayor desafío, pero también la mayor evidencia de madurez y confiabilidad como hijos. En las pequeñas y grandes decisiones, Dios nos prueba para ver si estamos dispuestos a poner su voluntad por encima de la nuestra, y es allí donde se forja el carácter de un verdadero heredero del reino. [01:00:22]
Juan 6:38 (RVR1960)
"Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió."
Reflexión: ¿Cuál es una área específica donde hoy necesitas renunciar a tu voluntad para obedecer la de Dios? ¿Qué decisión práctica puedes tomar para demostrar esa obediencia?
Dios busca hijos confiables, capaces de resistir la tentación de dividirse de la casa, la autoridad y el propósito que Él ha establecido. Así como Jesús fue probado en el desierto y rechazó la oferta de los reinos del mundo, nosotros también seremos probados en nuestra lealtad y fidelidad. El enemigo intentará separarnos del manto y de la familia espiritual, pero solo los que perseveran, resisten y permanecen firmes podrán heredar y multiplicar la herencia de Dios. La verdadera madurez se demuestra en la unidad, la resistencia ante la prueba y la capacidad de honrar y proteger la casa y el propósito de Dios, incluso cuando surgen desafíos o tentaciones de división. [01:14:20]
Mateo 4:8-10 (RVR1960)
"Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás."
Reflexión: ¿Hay pensamientos, actitudes o relaciones que están intentando separarte de tu casa espiritual o de la unidad en Cristo? ¿Cómo puedes hoy resistir y proteger la unidad y el propósito de Dios en tu vida?
El llamado final es a imitar al Padre, como Jesús lo hizo, y recibir el verdadero ADN de hijo que solo se encuentra en la sangre de Cristo. No se trata solo de hacer cosas para Dios, sino de ser uno con Él, reflejando su carácter, su amor y su propósito. El verdadero hijo observa, aprende y actúa conforme al ejemplo del Padre, buscando siempre agradarle y honrar su casa. Este ADN espiritual nos lleva a dejar atrás toda identidad falsa, a renunciar a la paternidad de este mundo y a vivir como herederos legítimos, dispuestos a dar la vida por la visión y el propósito del reino. Solo así podremos permanecer, crecer y ver la manifestación sobrenatural de Dios en y a través de nosotros. [01:32:44]
Juan 5:19 (RVR1960)
"Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente."
Reflexión: ¿En qué aspecto concreto puedes hoy imitar el carácter y las acciones del Padre celestial? ¿Qué paso puedes dar para reflejar el ADN de Cristo en tu entorno inmediato?
Hoy se nos invita a dejar a un lado nuestras preocupaciones y a centrarnos en la presencia de Dios, reconociendo que todo lo que somos y tenemos proviene de Él. Se nos recuerda que la verdadera iglesia no es un edificio, sino cada uno de nosotros, y que el crecimiento espiritual y personal es el fundamento para cualquier multiplicación o expansión que Dios quiera traer. Antes de buscar resultados externos, es necesario permitir que Dios trabaje en nuestro interior, fortaleciendo nuestra intimidad, madurez, entendimiento y autoridad espiritual.
El llamado de Dios a “crece y multiplícate” tiene un orden divino: primero el crecimiento, luego la multiplicación. No puede haber una multiplicación genuina y sostenible si no hay un crecimiento profundo y real en nuestro carácter y relación con Dios. El crecimiento no solo se trata de números o logros visibles, sino de dar fruto, ser discípulos y vivir un testimonio que refleje a Cristo. Solo así podremos ser instrumentos para que otros también lleguen a ser discípulos y la iglesia se multiplique de manera saludable.
Ser herederos del manto espiritual implica mucho más que estar bajo una cobertura; requiere ser hijos obedientes, confiables y dispuestos a pasar por procesos de formación y prueba. Así como Cristo aprendió a ser hijo renunciando a su propia voluntad para hacer la del Padre, nosotros también debemos aprender a someternos, a ser probados y a imitar a nuestros padres espirituales. El enemigo buscará dividirnos y separarnos del manto, pero la perseverancia, la humildad y la unidad son esenciales para permanecer y recibir la herencia que Dios tiene para nosotros.
El verdadero ADN de hijo no es carnal, sino espiritual, y solo se recibe por revelación a través de la sangre de Cristo. Es tiempo de renunciar a toda identidad falsa, a todo espíritu de orfandad o rebeldía, y de alinearnos con el corazón de la casa y la visión que Dios ha dado. Solo así podremos ver la manifestación del poder sobrenatural de Dios, la activación de los dones y la multiplicación que viene como resultado de un crecimiento genuino y una identidad de hijos verdaderos.
Para que venga la multiplicación tiene que haber un sustento de todas las cosas para esta multiplicación. El Señor dice: necesito que se inyecte adentro. A Él está interesado primero en hacer adentro antes que hacer afuera. Porque no hay sustento afuera si no hay una sustancia buena, si no hay algo fortificado adentro.
No se preocupe cómo sus pastores tienen que ser pastores. No se preocupe cómo ellos tienen que ser papás. Porque es que muchos andan pensando: ay es que el pastor debería hacer esto, ay es que la pastora debería hacer esto. A ti te tienen que interesar cómo ser hijo. Porque tu posición no es ser padre, tu posición es ser hijo.
Crece y multiplícate es un llamado que Dios hace. Porque es un llamado, Él te está llamando a crecer y a multiplicarte. Como hijos debemos creer en su palabra y no solo creer en ese llamado sino obedecerla. Entonces cuando hay un llamamiento, cuando hay una promesa, hay dos cosas que como hijos debemos hacer: creer y obedecer a esa palabra. [00:28:11]
No va a venir multiplicación si no hay crecimiento. Crecimiento no solo habla de crecer en números de personas, habla del crecimiento general de la iglesia. Porque no simplemente habla de crecer en el ministerio, en el llamado, también habla, Dios habló del crecimiento de finanzas, crecimiento espiritual, crecimiento en cada área de nuestra vida donde la luz de Cristo resplandece en cada área. [00:31:25]
Crecimiento no solo es personas. Crecimiento es crecimiento personal. Crecimiento en tu vida espiritual. Quiero que usted tome esto y diga: esto es lo que yo necesito. Crecimiento en tu vida espiritual, crecimiento en intimidad, crecimiento en madurez espiritual, crecimiento en entendimiento, crecimiento en unción, crecimiento en autoridad, crecimiento en gobierno, crecimiento en posicionamiento. [00:33:09]
El testimonio es lo más seguro que tú tienes. Porque tú puedes hablar del poder, de milagros, de muchas cosas, pero si la persona ve tu testimonio y no ve a Cristo resplendiendo en tu vida, pues no va a haber nada. Y me dijo es lo primero que tú tienes que ver: el testimonio. [00:34:13]
Crecimiento es primero dar fruto y ser discípulo. Multiplicación para ir a ser discípulos a otros. Entonces yo solo necesito ser discípulo para multiplicarme, para que otros sean discípulos y empiecen a venir. Ser discípulos de Cristo que den frutos, que inyecten a la iglesia interna, que son ustedes, para multiplicar, para inyectar a lo que está afuera. [00:38:47]
Yo no sé cuántos de ustedes desde el día que se soltó la palabra todavía la agarraron, todavía la tienen en sus manos. Yo la tengo en mis manos y no la suelto. Yo no sé cuántos la soltaron, dijeron ya me centro otra vez en mis cosas, me centro otra vez en mi propósito, me desentiendo de lo que la iglesia está haciendo. Porque en este tiempo lo que Dios necesita es que tú te entiendas más, te introduzcas más, tu depósito y lo que tú necesitas, la inyección que tú necesitas para ir a dar está aquí adentro. [00:39:59]
Es más importante el ser que el hacer. Crecer para mí es ser y multiplicarme para mí es hacer. [00:47:00]
Ser heredero del manto no simplemente es decir ya yo creo en el manto, ya me pongo bajo el manto. No, trae un proceso y ese proceso va a costar muchas cosas. Porque los únicos que heredan son los hijos. Pero para poder heredar como hijos tenemos que aprender a ser hijos. Hijos obedientes, como Cristo fue un hijo obediente. [00:49:44]
El padre le está enseñando a tu pastor a ser padre y Cristo te está enseñando a ti a ser hijo. No confundas las dos posiciones. Ellos están viviendo su proceso, aprendiendo a ser padres, pero tú tienes que vivir un proceso, aprender a ser hijo. [00:51:42]
El primer ataque como heredero del manto es que te quieren separar del manto. Y yo no sé cuántos están viviendo esto, pero el enemigo va a quererlos dividir con su casa, con sus papás, con su autoridad. El apóstol Franky dijo: mire las sillas vacías, ahí está el enemigo sentado esperando cómo arrebatarla. Y ese es el primer inicio de lo que él quiere hacer: dividir. [00:55:36]
Resista. Resistencia. El mundo, el reino de los cielos es de resistencia. Porque dice: solo los valientes lo arrebatan. ¿Y quién lo va a arrebatar? ¿Usted cree que solo los hijos de Dios? Aún las tinieblas todavía lo piden. Entonces eso es de persistir. Entonces para ser herederos tenemos que aprender a ser hijos. [00:57:52]
Un hijo construye, un hijo realmente construye. Entonces yo siento que el Señor está esperando una madurez en sus hijos para entregar herencias. Hay muchos acá que le han pedido al Señor muchas cosas y el Señor le está diciendo: crece un poco más, madura un poco más en esto y va a empezar a soltarse herencia. [01:00:22]
Nada de lo que yo hago, lo hago por mi cuenta. Todo era del Padre. Y todo lo que Él hacía, lo hacía para inyectar al reino del Padre. Él vino a mostrarnos su reino, Él vino a mostrar el reino del Padre, a inyectar, a inyectar. [01:02:56]
Porque el mayor proceso que Cristo vivió fue renunciar a su voluntad por hacer la voluntad del Padre. Entonces primer paso para ser hijos, viene un proceso para heredar el manto y es que vas a tener que renunciar a tu voluntad por hacer la voluntad del Padre. Y eso es lo que más cuesta: renunciar a lo que tú quieres, renunciar a tantas cosas porque sea la voluntad de Él. [01:04:03]
No creces en cuánta unción hay o en cuántos dones tienes o en cuánto conocimiento tienes. Creces en cuánto obediente eres, en cuánto eres humilde, en cuánto reconoces autoridad, en cuánto madurez espiritual hay en tu vida, en cuánto amor hay en tu corazón. Ese es el verdadero crecimiento. [01:16:55]
Para que usted pueda ser hijo, tiene que aprender a ser imitador de su padre. Y para que usted pueda ser imitador, tiene que acercarse. Jesús decía: nada hago si no lo veo hacer primero al padre. [01:23:18]
Crece dice el Señor, crece. Él se encarga de la multiplicación, de cómo va a multiplicar todas las cosas. Simplemente encárgate de crecer, de ser imitador de Cristo y de pegarte al manto de esta casa. [01:50:50]
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