Así como el cuerpo necesita alimento físico cada día, nuestra vida espiritual depende de la Palabra de Dios para nutrirse y fortalecerse. Jesús enseñó que no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios, recordándonos que la Escritura es esencial para nuestra existencia y crecimiento. Al igual que planificamos nuestras comidas para cuidar nuestra salud, debemos ser intencionales en buscar nuestro alimento espiritual diariamente, permitiendo que la Palabra nos muestre lo que nos falta y nos anime en cada área de nuestra vida. [05:09]
Mateo 4:4 (ESV)
Pero él respondió: “Escrito está: ‘No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.’”
Reflexión: ¿Qué cambios prácticos puedes hacer hoy para asegurarte de que la Palabra de Dios sea parte esencial de tu rutina diaria, así como lo es el alimento físico?
La Biblia no es solo un libro de historia o instrucciones, sino una invitación a experimentar a Dios personalmente. Al leer los Salmos, por ejemplo, no solo aprendemos sobre las emociones de David, sino que también somos invitados a abrir nuestro propio corazón delante de Dios, trayendo nuestras emociones y experiencias a Su presencia. Dios desea que cada vez que nos acerquemos a Su Palabra, lo hagamos con la expectativa de encontrarnos con Él, permitiendo que Su Espíritu nos revele Su amor y nos transforme desde adentro. [10:51]
Salmo 13:1-6 (ESV)
¿Hasta cuándo, oh Señor? ¿Me olvidarás para siempre?
¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?
¿Hasta cuándo tendré luchas en mi alma, y tristeza en mi corazón cada día?
¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?
Mira, respóndeme, oh Señor, Dios mío;
alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte;
para que no diga mi enemigo: “Lo he vencido”,
ni se alegre mi adversario cuando yo vacile.
Mas yo en tu misericordia he confiado;
mi corazón se regocijará en tu salvación.
Cantaré al Señor, porque me ha hecho bien.
Reflexión: ¿De qué manera puedes hoy abrir tu corazón y tus emociones delante de Dios mientras lees Su Palabra, permitiendo que Él te hable y te consuele?
Dios no se agrada de las ofrendas que damos por costumbre o de lo que nos sobra; Él busca que le demos lo mejor de nuestro tiempo, recursos y corazón. Así como Abel ofreció lo mejor de sus ovejas y fue aceptado, estamos llamados a preguntarnos qué es lo que agrada a Dios y a ofrecerle sacrificios vivos, santos y agradables. No se trata solo de cumplir con una obligación, sino de honrar a Dios con lo primero y lo mejor de nuestra vida, mostrando así que Él es nuestra prioridad. [28:58]
Romanos 12:1 (ESV)
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
Reflexión: ¿Cuál es un área específica en la que hoy puedes decidir darle a Dios lo mejor y no solo lo que te sobra, ya sea en tu tiempo, tus recursos o tu atención?
La historia de Caín y Abel nos muestra que la falta de humildad y la desobediencia a la Palabra de Dios pueden llevarnos por caminos de destrucción y dolor. Dios advierte a Caín que el pecado está a la puerta y desea dominarlo, pero le da la oportunidad de hacer lo correcto. La humildad para aceptar la corrección y el deseo de obedecer a Dios son esenciales para vivir una vida bendecida y evitar las consecuencias negativas del pecado. [36:15]
Proverbios 3:5-7 (ESV)
Confía en el Señor con todo tu corazón,
y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
y él enderezará tus sendas.
No seas sabio en tu propia opinión;
teme al Señor y apártate del mal.
Reflexión: ¿Hay alguna corrección o instrucción de Dios que has estado resistiendo? ¿Cómo puedes responder hoy con humildad y obediencia a Su Palabra?
Las acciones y decisiones que tomamos hoy tienen un impacto que va más allá de nuestra propia vida; pueden bendecir o afectar a nuestras generaciones. Adán y Eva experimentaron el dolor de perder a sus hijos por las consecuencias del pecado, recordándonos la importancia de vivir con integridad y justicia. Dios desea que nuestras generaciones sean bendecidas y que les enseñemos, con nuestro ejemplo, a darle lo mejor a Él y a caminar en Sus caminos. [42:50]
Deuteronomio 6:5-7 (ESV)
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.
Y estas palabras que yo te mando hoy estarán sobre tu corazón;
y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
Reflexión: ¿Qué ejemplo concreto puedes dar hoy a tu familia o a quienes te rodean, que muestre tu compromiso de honrar a Dios y bendecir a las generaciones que vienen después de ti?
Hoy se nos recuerda la importancia vital de la Palabra de Dios en nuestra vida diaria. Así como el cuerpo necesita alimento físico, el alma necesita el alimento espiritual que solo la Palabra puede dar. Jesús mismo nos enseñó que no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Por eso, cultivar el hábito de leer y meditar en la Biblia no es solo una disciplina, sino una necesidad para experimentar a Dios, conocer su carácter y recibir dirección para cada día. No se trata de cumplir una rutina religiosa, sino de buscar una experiencia viva y real con el Dios que nos habla y nos transforma.
Al leer historias como la de Caín y Abel en Génesis 4, vemos que la Biblia no es solo un libro de historia o de instrucciones, sino un texto diseñado para ser experimentado. Dios quiere que nos pongamos en la historia, que sintamos lo que Él quiere que sintamos y que aprendamos a través de la experiencia de otros. La diferencia entre Caín y Abel no fue solo el tipo de ofrenda, sino la actitud del corazón. Dios busca lo mejor de nosotros, no lo que nos sobra. Él quiere nuestro corazón, porque cuando lo tiene, todo lo demás en nuestra vida se alinea para bien.
Dios sigue hablando y guiando a sus hijos, incluso después del pecado. Su deseo es advertirnos, corregirnos y guiarnos hacia lo mejor. Sin embargo, la respuesta de nuestro corazón es crucial: ¿respondemos con humildad y apertura, o con orgullo y resistencia? Las consecuencias de nuestras decisiones no solo nos afectan a nosotros, sino también a las generaciones que vienen detrás. Por eso, es fundamental vivir con integridad, buscar a Dios de todo corazón y ofrecerle lo mejor de nosotros cada día.
Finalmente, se nos anima a no conformarnos con una fe superficial o de domingo, sino a buscar una comunión diaria y profunda con Dios. Que cada uno tenga su propio encuentro con la Palabra, que no dependa solo de lo que otros enseñan, sino que experimente personalmente el amor, la misericordia y la justicia de Dios. Así, podremos vivir vidas transformadas y ser bendición para nuestras familias y generaciones.
Pero lo que estaba diciendo ahí es que nos dé nuestro alimento, pero en el capítulo justo anterior a ese o dos, cuando él estaba siendo tentado por el y después de que él no había comido por 40 días, el dice "Si tú eres el hijo del hombre ¿por qué no conviertes estas piedras en pan?" [00:04:45]
El hombre no debe vivir solamente del pan, sino de toda la palabra que sale de la boca de Dios. Y más adelante nos enseña a orar y dice "Danos nuestro pan de cada día." Y Jesús mismo se describe como el pan de la vida. [00:05:14]
Así que es mi esperanza y mi oración de que ustedes creen un hábito diario de leer la palabra de Dios, porque no sé cómo vamos a lograrlo si diariamente no estamos consumiendo la palabra de Dios. La palabra de Dios es activa y viva. [00:08:18]
No estamos leyendo solamenteos, no solamente estamos leyendo un libro de instrucciones o historia, aunque sí tiene de todo de eso ahí. Estamos entrando en una experiencia, porque Dios fue hecho para ser experimentado. Él no está lejos, él está aquí. [00:10:45]
Así que cuando leo los salmos puedo sentir la emoción de David, que está pasando por algo extremo, se sentía así. Así que yo sé que yo puedo orar y abrir mi corazón a Dios también. No tengo que presionar mis emociones, no me tengo que esconder de mis emociones. [00:11:19]
Pero él termina diciendo "Yo tengo confianza en tu amor, voy a cantarte." David tenía revelación de quién era Dios. Nosotros tenemos que tener revelación de quién es Dios y tenemos que hacer eso experimentando, experimentándolo a través de su palabra. Él tiene pan diario para nosotros. [00:14:34]
Es muy importante que estemos en la palabra de Dios diariamente y tenemos que tener la expectativa de que Dios nos va a hablar. Y justo como en adoración, cuando le cantamos a Dios, no no estamos buscando tener una experiencia seca, pero creemos de que Dios está aquí. [00:15:14]
No estamos haciendo algo solamente por ser buenos cristianos, no estamos haciendo algo solamente para obtener información, pero estamos haciendo para experimentar, para tener comunión con Dios. Y Dios quiere lo mejor para nosotros, incluso en las disciplinas espirituales. [00:16:24]
Dios quiere que nos pongamos a nosotros mismos en la escritura, no solamente para leerla para información o aplicación, pero sentir lo que Dios quiere que sintamos, para que Dios, para que experimentemos lo que Dios quiere que experimentemos. [00:19:28]
Así que Adán y Eva experimentaron el parto y fue el primer parto de la historia. Ellos ni siquiera fueron a un hospital, no habían hospitales en ese tiempo, no sé dónde y cómo dio a luz, pero fue el primer nacimiento en la historia. Ellos están descubriendo ahí el plan de Dios. [00:21:04]
Desde esta historia quiero decirle a ustedes que a Dios no le damos lo que nos sobra. Ahí no podemos darle lo que nosotros pensamos que hay que darle o lo que nos sobra o lo que nosotros pensamos que es suficiente. Nosotros tenemos que aprender qué le gusta a Dios. [00:28:25]
Le damos a Dios lo mejor, le damos lo mejor de nuestro tiempo, le damos los primeros frutos de nuestras finanzas, amamos a nuestro prójimo como si fuéramos nosotros mismos, incluso cuando no queremos o cuando no sentimos. [00:29:04]
Quiero mostrarle que muchas veces lo que hacemos no es para Dios, es para nosotros. Y la respuesta de Caín al no haber satisfacido a Dios con sus ofrendas, si ven esto, él no responde con humildad, él responde con orgullo. [00:32:29]
Incluso el pecado no se puso en el camino de Dios de querer interactuar y guiar a la humanidad. Dios quería lo mejor para Caín y Abel, él quería lo mejor para sus hijos. Incluso después de que Adán y Eva se revelaran en contra de Dios, él quería tener o mantener cuidado a sus hijos. [00:33:50]
No tienes que esperar para los domingos para venir a orar. Puedes levantarte en la mañana y en vez de darle tus vegetales, tú puedes ir y darles tus mejores ofrendas. Dios quiere tu mejor ofrenda, no porque él sea egoísta o o necesite de ti, pero Dios quiere tu corazón. [00:34:39]
Las decisiones que tome hoy van a afectar a mi hija. Yo quiero que ella sea bendecida, quiero que ella vea a su padre adorando a Dios, quiero enseñarle cómo darle buenos sacrificios a Dios. He visto como muchos hijos de pastores no siguen a Dios porque decían que o dicen que sus padres se preocupaban por todo el mundo menos ellos. [00:42:57]
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