Este inicio de año nos encuentra en tiempos complicados: enfermedades, fricciones y noticias que agitan el alma. Aun así, podemos levantar un “Ebenezer” y decir: hasta aquí nos ha ayudado el Señor. La fe no niega el dolor, pero aprende a verlo con la perspectiva de que Dios ha estado y sigue estando presente. Incluso ante lo que más tememos, Jesús dijo que Él es la resurrección y la vida, y en Él nuestra esperanza no se quiebra. Decide hoy no rendirte y pídele al Señor ojos para reconocer su fidelidad en lo grande y en lo pequeño. [05:43]
1 Tesalonicenses 5:16-18 — Mantengan la alegría, sostengan un diálogo continuo con Dios y den gracias en toda circunstancia; esto forma parte de lo que Él desea para ustedes en Cristo.
Reflection: ¿Qué situación concreta de esta semana te ha nublado la gratitud, y cómo podrías expresarle a Dios una acción de gracias específica en medio de ella hoy mismo?
La consolación de Dios no es un simple “ya pasará”; es una obra profunda orientada a la eternidad. Él nos introduce en una escuela paciente donde sana heridas antiguas y fortalece el corazón para el largo camino. Por eso se nos invita a dejar de resistir y permitir que el Espíritu Santo nos consuele. Hoy puedes abrirle la puerta al Consuelo verdadero: hablar, orar, dejarte cuidar y recibir ese abrazo que no se agota. [14:43]
2 Corintios 1:3-5 — Bendito sea Dios, Padre compasivo y fuente de todo consuelo; Él nos alienta en toda tribulación para que, al haber sido animados por Él, sepamos animar a otros. Así como participamos de los sufrimientos de Cristo, por medio de Él también recibimos consuelo en abundancia.
Reflection: ¿En qué área específica te das cuenta de que te cuesta “dejarte consolar”, y qué paso pequeño podrías dar hoy (por ejemplo, pedir oración a alguien de tu grupo) para abrirte al consuelo de Dios?
Hay temporadas en que todo nos queda grande y sentimos que las fuerzas no alcanzan. La Escritura muestra que, a veces, Dios permite que se caigan nuestros apoyos para guiarnos a confiar en Él, el que levanta a los muertos. No es castigo, es formación amorosa: aprender a dejar el control y descansar en su poder. Hoy puedes convertir la preocupación en dependencia: menos “yo resuelvo”, más “Señor, en ti confío”. [20:19]
2 Corintios 1:8-10 — Vivimos una presión insoportable, más allá de nuestras fuerzas, hasta perder la esperanza de sobrevivir. Ese límite nos enseñó a no apoyarnos en nosotros mismos, sino en Dios que da vida a los muertos. Él ya nos libró, nos está librando y confiamos en que aún nos librará.
Reflection: ¿Cuál es un asunto concreto que aún intentas controlar a tu manera, y cómo lo trasladarás esta semana a la práctica de confiar (por ejemplo, estableciendo un tiempo diario de entrega y renuncia delante de Dios)?
El consuelo que recibes no es un tesoro para guardar, sino una semilla para sembrar en otros. No fuimos creados para vivir la fe en aislamiento; necesitamos vernos, animarnos y sostenernos en la oración. Dios usa tu historia —incluso tus luchas— para levantar a alguien más. Da el paso de pedir ayuda y también de ofrecerla: somos cuerpo, nos cargamos mutuamente y crecemos juntos. [33:29]
Hebreos 10:24-25 — Busquemos maneras de impulsarnos mutuamente al amor y a las buenas obras; no abandonemos nuestras reuniones, como algunos hacen, sino animémonos cada vez más, especialmente al ver que el día se acerca.
Reflection: Piensa en una persona específica de la iglesia que atraviesa una prueba; ¿qué gesto concreto harás esta semana para acompañarla (una llamada, una visita breve, orar juntos en persona)?
Aun si el camino atraviesa valles oscuros, no caminamos solos. El Buen Pastor nos conduce a descanso, restaura el alma y sostiene con su vara y su cayado. Este año quizá traerá desafíos, pero su presencia es más fuerte que cualquier sombra. Desde esa seguridad, la esperanza no es un deseo frágil, sino una certeza anclada en su cuidado fiel. [37:49]
Salmo 23:1-4 — El Señor es mi Pastor; por eso no me falta lo esencial. Él me hace descansar en verdes praderas y me conduce a aguas tranquilas; renueva mi interior y me guía por senderos justos por amor a su nombre. Aunque atraviese un valle oscuro como la muerte, no temeré, porque Tú vas conmigo; tu vara y tu cayado me dan ánimo.
Reflection: ¿Cuál es el “valle” más concreto que atraviesas hoy, y qué práctica sencilla asumirás esta semana para recordar la presencia del Pastor (por ejemplo, orar el Salmo 23 cada mañana o repetir una breve oración al respirar)?
Con esperanza sobria y una fe “sin filtros”, se llama a iniciar el 2026 con gratitud y perspectiva. En medio de enfermedades, tensiones familiares, presión económica y desánimo, se recuerda que no somos inmunes al dolor, pero sí acompañados: el pueblo de Dios ora, se congrega y participa de la comunión para recordar la cruz. La mirada correcta no minimiza el sufrimiento; lo reubica en la historia más grande de Dios. Jesús afirmó ser la resurrección y la vida; por eso la esperanza cristiana no se quiebra ni ante la muerte. Desde allí, 2 Corintios 1 presenta una palabra clave: consuelo. No un simple apapacho momentáneo, sino una consolación con horizonte eterno que forma carácter, sostiene en la tribulación y transforma el dolor en servicio.
Pablo habla desde heridas reales: “abrumados… más allá de nuestras fuerzas”, sin esperanza de sobrevivir. Ese límite le enseñó a no confiar en sí mismo, sino en Dios “que resucita a los muertos”. El patrón se repite: Dios libra, libra ahora y seguirá librando. Esa fidelidad no anula la aflicción, pero la despoja de su tiranía. Cuando la ansiedad se aprieta, cuando llegan nuevas “alarmas” y disparadores, la respuesta no es aislarse, sino correr al Señor y a su cuerpo: orar, pedir ayuda, dejarse pastorear. Se anima a “soltar” el control, especialmente a quienes cargan con resolverlo todo. El Consolador, el Espíritu Santo, sabe tratar con heridas antiguas y miedos presentes; su escuela es a largo plazo.
El propósito es doble: ser consolados y convertirnos en canales de consuelo. Romanos 8:28 no es un eslogan; es la obra de Dios que recicla la historia rota para bendición de muchos. Pablo mismo, antiguo perseguidor, fue transformado y enviado. Así, la iglesia aprende a sobrellevar cargas, hablar verdad con amor y acompañar procesos. El Salmo 23 ofrece la imagen final: el Buen Pastor guía a pastos de reposo y sostiene en el valle de sombra. 2026 traerá movimientos, pero no sorpresa para el Pastor. Agarrados de su vara y cayado, habrá luchas y también victorias sucesivas. Por eso, se invita a acercarse, orar, confesar, recibir consolación y compartirla.
¿Sí está siguiendo aquí la nota? Esto es muy importante, Dios tiene planes y quiere llevarlos a cabo, pero los planes no se van a dar cuando las cosas van color de rosa, cuando todo está de maravilla, porque la realidad es que la tendencia del ser humano, de este cuerpo pecador, del que tenemos, es que no quiere reconocer a dios. Pero cuando dios nos desarma de todo, entonces, inmediatamente, solamente podemos confiar en dios.
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#ConfiaEnDios
Me decía un muchacho el otro día en el programa este de rehabilitación, que ya ustedes saben que apoyo en Waze, y me dice, ¿y yo qué puedo dar a la sociedad? ¿Qué puedo yo hacer? Si desde pequeño estuve en esto, estuve en esto, luego me me encarcelaron y viví todas estas cosas. ¿Qué puedo yo hacer? ¿Qué puedo yo dar? Óigame, tú eres la persona indicada, le digo, para hablarle a todos los demás compañeros, a los demás amigos, porque lo que has vivido, ahora dios lo puede transformar para bien, si te dejas moldear por él.
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#TransformaTuHistoria
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