Pedro cuestionó cómo pagarían el impuesto del templo. Jesús le ordenó lanzar el anzuelo. Un pez trajo en su boca un estatero griego, moneda de alto valor. La lógica humana ve locura: ¿un pez con dinero? Pero Jesús demostró que lo imposible se vuelve milagro cuando obedecemos sin dudar. [09:10]
Dios provee en lo absurdo. No usó un tesoro escondido ni un préstamo. Usó un pez y un desconocido que hallaría la moneda. Jesús priorizó no ofender antes que defender sus derechos, enseñando que la obediencia abre caminos sobrenaturales.
¿Insistes en resolver problemas con tu fuerza o estás dispuesto a seguir instrucciones divinas que parecen ilógicas? Jesús te pregunta hoy: ¿Arrojarás el anzuelo donde Yo diga, aunque no entiendas?
“Ve al mar, echa el anzuelo, y toma el primer pez que salga; y cuando le abras la boca, hallarás un estatero. Tómalo y dáselo por mí y por ti.”
(Mateo 17:27, RVR60)
Prayer: Pide valor para obedecer instrucciones divinas que desafíen tu lógica, confiando en que Dios suplirá hasta lo imposible.
Challenge: Escribe en un papel una situación donde debas ceder tu “derecho” para no ofender, y ora por esa persona específica hoy.
Jesús puso un niño ante discípulos ambiciosos. “El mayor en el reino es quien se humilla como este pequeño”, declaró. Los niños no calculan prestigio, acumulan rencores ni cuestionan la provisión. Confían. Reciben sin sospechar. Viven en dependencia total. [12:46]
Dios anhela esa fe sin reservas. El niño no negocia con el padre: come lo servido, duerme donde lo acuestan, celebra lo sencillo. Jesús nos llama a soltar la adultez espiritual llena de cálculo y recuperar la capacidad de asombro ante Su cuidado.
¿Qué preocupación de “adulto” te impide descansar en los brazos del Padre? ¿Podrías hoy, como el niño, entregarle tu ansiedad como quien entrega un juguete roto para que Él lo repare?
“Y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.”
(Mateo 18:3, RVR60)
Prayer: Confiesa una preocupación específica y entrégala verbalmente, diciendo: “Padre, hoy como niño te doy [menciona la situación], confío en Tu cuidado.”
Challenge: Realiza un acto infantil hoy: dibuja, salta charcos, o canta en voz alta un coro sencillo, recordando tu identidad como hijo/a.
La tormenta azotó la barca mientras Jesús dormía. “¡Maestro, perecemos!”, gritaron. Él reprendió vientos y olas. Los discípulos temieron más al poder de Cristo que a la tempestad. ¿Quién es Este que hasta la naturaleza obedece? [16:43]
Jesús no promete ausencia de tormentas, sino Su presencia en ellas. La pregunta “¿Dónde está vuestra fe?” no fue por temer la ola, sino por dudar del que controlaba la ola. Cada crisis es invitación a conocer más al que domina lo incontrolable.
¿Qué “viento” rugiendo en tu vida necesita escuchar hoy la voz de Cristo diciendo “¡Calla, enmudece!”? ¿Permitirás que la tormenta revele Su autoridad en lugar de hundirte en el pánico?
“Y levantándose, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza. Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe?”
(Lucas 8:24-25a, RVR60)
Prayer: Declara en voz alta sobre tu tormenta actual: “Jesús, Tú mandas hasta esto. Creo en Tu poder sobre [menciona la situación].”
Challenge: Anota tres veces que Dios te ha rescatado de crisis pasadas. Comparte una con alguien hoy mediante mensaje o llamada.
La viuda de Sarepta recogía leña para su última comida. Elías le pidió pan primero. Ella obedeció, dio lo mínimo, y su harina y aceite duraron meses. La hambruna no detuve el milagro: Dios multiplicó lo entregado en fe. [24:47]
Dios no necesita abundancia, sino entrega. La viuda pudo aferrarse a su “derecho” de alimentar a su hijo primero. Pero priorizar al profeta activó provisión sobrenatural. Cuando damos lo que parece insuficiente, Él lo hace suficiente.
¿Qué “última harina” guardas por miedo al mañana? ¿Qué ocurriría si, como la viuda, la ofrendaras primero para propósitos del Reino?
“Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.”
(1 Reyes 17:16, RVR60)
Prayer: Toma un puñado de harina, arroz o sal en tu mano. Ora: “Señor, multiplica esto que te entrego como símbolo de [menciona necesidad].”
Challenge: Comparte hoy algo que consideres “escaso” en tu despensa (un alimento, dulce, etc.) con alguien, como acto de fe en la provisión.
El testimonio del euro en el bolsillo ilustra la “locura” de confiar. Sin trabajo fijo, documentos o seguridad, Dios sustentó milagrosamente. Como el niño que brinca ignorando las deudas, la fe recibe la llave maestra que abre puertas divinas. [36:47]
Jesús no es lógico; es sobrenatural. La llave de la “bendita locura” abre lo que esfuerzos humanos no. Es la fe que cree en peces con monedas, tormentas calmadas y harina infinita. Fe que actúa antes de ver, porque confía en Quien promete.
¿Qué puerta permanece cerrada porque intentas abrirla con llaves humanas (estrategias, contactos, fuerza)? ¿Entregarás esa llave para recibir la divina que abre lo imposible?
“Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.”
(Mateo 21:22, RVR60)
Prayer: Extiende tu mano y di: “Jesús, recibo la llave de la fe para [menciona situación]. Creo en Tu poder más allá de mi entendimiento.”
Challenge: Coloca una llave antigua (o dibuja una) donde la veas diariamente, recordando que Cristo abre puertas imposibles.
Creemos que la fe exige respuestas concretas en medio de lo inesperado. La narración sobre la moneda del templo nos muestra que lo que parece absurdo a la lógica humana puede ser el medio por el cual Dios revela su valor y nos libra; obedecer a lo que parece irracional abre la puerta a su poder. Volvemos a la imagen del niño para recordar que la entrada al reino requiere una confianza sencilla: el niño no cuestiona, no guarda rencor y no se consume en preocupaciones; ese modo de fe abre la vista para ver la gloria de Dios. La calma que Jesús impone sobre la tormenta confirma su autoridad sobre las fuerzas que nos amenazan y exhorta a examinar la calidad de nuestra fe cuando el pánico nos invade. El relato de la viuda de Zareta enseña que entregar lo poco que tenemos, poniendo a Dios primero, activa la promesa de provisión incluso en hambrunas; la obediencia que da primero al otro es el contexto donde la palabra profética se cumple. Los testimonios personales sobre tiempos de desempleo y necesidad ilustran que depender de Dios 100 por 100 transforma la ansiedad en confianza; la vida de fe incluye pasos prácticos de obediencia y la disposición a dejar nuestros derechos cuando eso preserva relaciones y honra a Dios. Finalmente, la invitación a recibir una llave maestra simboliza que la fe nos equipa para abrir puertas que solo Dios designa abrir y cerrar; esa llave llega mediante una decisión de creer en la “bendita locura” del evangelio, que salva a quien cree. Respondemos con manos levantadas cuando reconocemos que la palabra de la cruz es poder de salvación y que la vida cristiana exige pasión y enamoramiento por Cristo. Sostenemos que la coherencia entre creer y obedecer revela la autenticidad de nuestra fe y que las apariencias de locura son a menudo el terreno donde Dios obra sus mayores prodigios.
Si lo analiza con tu mente humana, es una locura. Una mujer viuda, que no tiene nada, me va a dar a mí, dios mío, ¿qué qué está pasando aquí? Pero si lo ve con los ojos, lo escucha con los ojos espirituales, bendita locura lo que dios hace. Es que no entiendo, no importa, a dios hay que obedecerlo. Y dios dio la orden. ¿Quién dio la orden? Dios dio la orden. Quizás esta mañana, no sé lo que te hayan dicho, pero déjame decirte, estoy seguro que si dios da la orden
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#ObedienciaEnLaFe
Y no hacerle más largo la historia, ese testimonio tan lindo, dios, me dieron el trabajo, trabajando de tarde, y por eso él lo dijo, puedes trabajar de tarde, de 3 a 11, que era el segundo turno, y y puede estar ahí, y trabajé 6 meses que duró la obra. Bendito dios, sin papeles, estuve allí trabajando. Es una locura, pero es poder de dios cuando tú decides creer a dios. Estuve allí, y dios nos sustentó, y hasta hasta la actualidad, estamos trabajando bien y todo eso, pero yo no dependo de eso, yo he aprendido a depender de él 100 por 100.
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#FeQueSustenta
Y vuelve el pastor Daniel, le toca al hombre, dice, pero, mire, si lo metemos por ahí, por la tarde y eso, y dice el hombre, uf, que está difícil, que si pasa algo, y si lo pillan, me pillan a mí, me puedan echar y todo eso. Pero no sé qué pasó. Que después, de repente, le llama el hombre y dice, mira, dile que venga, que no sé. Al parecer, me ha caído bien el muchacho. Y 1 dice, dios mío, son locuras las que dios hace, son locuras. Si lo analizas, te pierdes, pierdes la bendición.
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#NoAnalicesLaBendicion
a ninguno de los tuviera documentado, no se le daba, porque, al que encontrara, le podían poner una multa. Y está bien, hay que respetar las leyes. YYY las empresas y alguien se se se asustaba, porque la multa era bien bien dura. Bueno, y y pasaba, pero dios siempre llegaba a tiempo. Alguien me llamaba, alguien alguien me llamó y decía, alguien me dio su número de teléfono, y hacía un trabajo, y dios nos sustentaba.
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#DiosLlegaATiempo
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