Colosenses_10.pdf

Devotional

Sermon Summary

Bible Study Guide

Sermon Quotes

Muchos cristianos viven como termómetros, reflejando lo que el mundo hace y valora. Pero los que han resucitado con Cristo deben ser termostatos espirituales: no reflejan su entorno, sino que lo transforman con una mente y un corazón puestos en las cosas de arriba.

Jesús no vino solo para informarte acerca de Su suficiencia; vino para transformarte por medio de ella. Esa transformación comienza cuando decides apuntar tu corazón y dirigir tu mente a las cosas de arriba.

Si lo que Jesús ha hecho por ti no está teniendo un efecto diario, impactante e innegable en tu vida, tienes que considerar si realmente conoces a Jesús como Salvador y Señor, o si solo vives una vida de religiosidad.

Dejar que el corazón mande es un gran peligro. El corazón es engañoso y no es bueno para tomar decisiones. Nosotros podemos tomar decisiones intencionales que mueven nuestro corazón a lo que es correcto e importante.

Haz lo correcto, lo que es agradable a Dios, aun cuando a tu corazón no necesariamente le gusta, y lo estarás apuntando hacia las cosas de arriba. Tu corazón eventualmente te seguirá.

Enfocar nuestra mente en las cosas celestiales más que en las terrenales tiene grandes consecuencias. Si tu mente está enfocada solo en el aquí y ahora, corres el riesgo de convertirte en enemigo de la cruz de Cristo.

Al morir con Jesús y haber sido resucitados, nuestro pasado debe quedar atrás: remordimientos, vida pecaminosa, malas costumbres y malas decisiones. No es fácil, pero tampoco es imposible, porque solo Él es suficiente.

Yo no soy suficiente, pero Cristo sí lo es. Eso es lo que me da la fuerza para dejar mis pecados atrás, abandonar malos hábitos y no seguir tomando malas decisiones. No yo, sino Cristo.

Ya no vivas mirando hacia atrás, a tus errores, temores o culpas. Deja de mirar hacia adentro, buscando fuerzas en ti mismo para cambiar tu vida. Levanta la mirada. Mira hacia arriba, donde está Cristo.

Si tienes a Jesús, no te falta nada. Si te falta Jesús, no tienes nada.

Ask a question about this sermon