Dios ha puesto un precioso tesoro en la fragilidad humana para que la excelencia del poder sea claramente suya y no nuestra. Reconocer que ese tesoro está en un vaso de barro libera orgullo y permite que la gloria regrese al Señor, porque la debilidad humana hace evidente la obra divina. Camina reconociendo tu dependencia y permite que el poder de Dios se muestre a través de tus limitaciones. [04:00]
2 Corintios 4:7 (Reina-Valera 1960)
Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.
Reflection: ¿En qué área de tu vida sigues mostrando autosuficiencia en vez de permitir que el poder de Dios brille a través de tu debilidad?
La narración de los héroes de la fe muestra que hombres y mujeres con debilidades lograron hazañas extraordinarias al confiar en Dios más que en sus propias capacidades. Cuando la fe toma el lugar del autoengaño, las limitaciones no son el fin sino el medio por el cual Dios actúa poderosamente. Examina cómo la fe puede transformar tus momentos de frustración en testimonios de triunfo. [14:52]
Hebreos 11:32-34 (Reina-Valera 1960)
¿Y qué más diré? Porque el tiempo me faltaría para referir acerca de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David y de Samuel, y de los profetas; los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, cerraron bocas de leones; apagaron los padecimientos del fuego, fueron fortalecidos en batalla, pusieron en fuga a ejércitos extranjeros.
Reflection: ¿Cuál debilidad específica podrías presentar hoy a Dios para que, por fe, Él la transforme en una victoria visible?
La respuesta de Dios a Pablo muestra que la debilidad no es defecto final sino terreno donde la gracia se perfecciona y el poder divino se despliega. En lugar de ocultar las fallas, acércate con sinceridad para que la gracia sea suficiente y convierta tus luchas en motivo de gloria para Dios. Practica la humildad de depender de la gracia en decisiones, relaciones y temores cotidianos. [35:03]
2 Corintios 12:9 (Reina-Valera 1960)
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
Reflection: ¿Qué situación concreta estás intentando resolver por tus propias fuerzas en lugar de pedir la gracia de Dios y depender de su poder?
El reconocimiento claro y sin maquillaje de las propias limitaciones es el primer paso para cambiar y recibir ayuda; la sinceridad contigo mismo y con Dios abre la puerta a la restauración. Admitir debilidades evita frustración, permite humildad y facilita que el cuerpo de creyentes cumpla su propósito de complementar y sostenerse mutuamente. Haz un inventario honesto de una o dos limitaciones que necesitas entregar al Señor y compartir con alguien de confianza. [19:11]
Romanos 12:3 (Reina-Valera 1960)
Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no piense de sí más de lo que conviene; sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
Reflection: ¿Qué dos debilidades puedes nombrar con precisión hoy y a quién en la comunidad podrías pedírselas en apoyo y oración?
La palabra que consuela a los de corazón temeroso es una llamada a fortalecerse porque Dios viene a salvar y a recompensar; no estás solo en tu fragilidad. Levanta las manos temblorosas en confianza y permite que la promesa de su venida te dé valor para actuar, testificar y servir. Cree que tus debilidades pueden convertirse en ministerio de consuelo para otros cuando Dios obra en ti. [44:47]
Isaías 35:3-4 (Reina-Valera 1960)
Ensanchen las manos débiles, y afiancen las rodillas temblorosas. Aclaren los de corazón apocado: Estad firmes, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con venganza, con retribución; él vendrá y os salvará.
Reflection: ¿Qué paso concreto de fe puedes dar esta semana para demostrar que confías en la promesa de salvación y fortaleza de Dios ante tu temor?
Hoy recordamos que llevamos un tesoro en vasijas de barro: la vida de Dios depositada en una humanidad frágil. Esa verdad no nos avergüenza; nos ubica. En una época que empuja a hacer más, llenar agendas y “poder con todo”, el Espíritu nos invitó a reconocer límites, a llamar a cada debilidad por su nombre y a dejarnos conducir por Aquel cuyo poder se hace visible precisamente en lo que no controlamos. No se trata de añadir esfuerzo a esfuerzo, sino de aprender el camino a la ciudad: rendir, depender, obedecer.
Vimos en la Palabra cómo hombres y mujeres como nosotros vieron su debilidad convertirse en fortaleza. Gedeón, David, y Elías no fueron héroes sin grietas; fueron personas que eligieron la dependencia radical. La puerta de entrada es la honestidad: dejar la fachada, evaluar con sobriedad, confesar con precisión, y transformar esa verdad en oración ferviente. Cuando hacemos esto, Dios nos libra de la adulación y del autoengaño y nos devuelve a la humildad de Pablo: “somos hombres mortales… vuelvan al Dios viviente”.
Dios también usa nuestras debilidades para hacernos cuerpo. Los miembros que parecen más débiles son indispensables; mis carencias llaman a tus dones, y tus límites reclaman mis fortalezas. Por eso no somos llaneros solitarios: la gracia se distribuye en la comunidad. Y, por encima de todo, nuestras fragilidades nos acercan a Dios. Como un hijo que busca la mano del padre, aprendemos a no dar un paso sin verificar que Él va delante. Su gracia basta, su poder se perfecciona en lo que nos tiembla.
Finalmente, el consuelo recibido se vuelve ministerio. Dios transforma vergüenzas en testimonios, heridas en puentes, debilidades en asignaciones. Por eso podemos decir a los de corazón temeroso: sean fuertes, no teman. Él viene, sostiene nuestras manos débiles y afirma nuestras rodillas temblorosas. En esa entrega, el tesoro brilla más claro: para que sea obvio que el poder viene de Dios, y no de nosotros.
Ah, el pastor no está loco, está en la palabra.Lo dice claramente ahí, en el versículo 24,convirtieron su debilidad en fortaleza.Entonces, de lo que se trata la vida del creyente, es cómo convertir esa debilidad, esa fragilidad que está en nosotros, y convertirlo en nuestra fortaleza.¿Cuánto dicen a mí?De esto es lo que se trata.Entonces, yo quiero, yo no sé tú, pero esta mañana yo vine con una disposición, yo quiero que mis debilidades se conviertan en mi fortaleza.¿Cuántos quieren que eso sea así?
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#DeDebilidadAFortaleza
si él va a caminar él se asegura que nosotros vayamos al frente nunca usted va a ver a mi hijo caminar si no estamos nosotros al frente él está detrás y cuando estamos y aún sabemos que estamos al frente de él y él va caminando detrás de nosotros de vez en cuando yo siento la mano de él tocándomeo tratando de tocar mi mano para agajarse de mi manoporque eso le da seguridad a ély el Señor me decía ¿por qué nosotros no somos así?
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#ElPastorCuida
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