El encuentro de Israel con la sed en Refidim muestra que, aun en la crisis más extrema, Dios provee vida mediante la roca que fue herida. Esa roca representa a Cristo, quien recibe el golpe que la rebelión merecía para que del golpe brotara agua y del juicio surgiera misericordia para el pueblo. En medio de tu propia sequedad, puedes acudir a la roca que ya fue herida y confiar que su provisión sostiene tanto las necesidades físicas como las espirituales. [13:04]
Éxodo 17:1-7 (Reina-Valera 1960)
1 Luego toda la congregación de los hijos de Israel partió de el desierto de Sin, por sus jornadas, conforme al mandato de Jehová, y acamparon en Refidim; y no había agua para que el pueblo bebiese.
2 Entonces la gente discutió con Moisés, y dijeron: Danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué disputáis con mí? ¿Por qué tentáis a Jehová?
3 Y el pueblo tenía sed allí de agua, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hicisteis subir de Egipto, para matarnos a nosotros, a nuestros hijos, y a nuestras bestias de sed?
4 Entonces clamó Moisés a Jehová, diciendo: ¿Qué haré con esta gente? Porque poco es que me apedreen.
5 Y Jehová dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo, y toma contigo a algunos de los ancianos de Israel; y toma en tu mano la vara con que heriste al río, y ve.
6 He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrá de ella agua, y beberá el pueblo. Entonces Moisés hizo así a los ojos de los ancianos de Israel.
7 Y llamó aquel lugar Masá y Meriba, por la contienda de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová, diciendo: ¿Está Jehová entre nosotros, o no?
Reflection: Cuando te sientes en un desierto emocional o espiritual, ¿qué recuerdo concreto de la provisión pasada de Dios puedes traer a la memoria y recitar ahora para sostener tu fe durante esta prueba?
La segunda escena en Meribá revela que la santidad de Dios exige fe obediente, y que los líderes también serán aguardados a reflejar esa santidad en su conducta. Aunque Dios sigue proveyendo aun cuando sus siervos fallan, la desobediencia del líder trae consecuencias serias que recuerdan la gravedad de tratar a Dios sin reverencia. Esto no minimiza la gracia, pero sí subraya la llamada a liderar con humildad y fe que confía plenamente en la obra de la roca. [39:15]
Números 20:1-13 (Reina-Valera 1960)
1 Aconteció en el primer mes que toda la congregación de los hijos de Israel llegó al desierto de Zin, y se quedó el pueblo en Cades; y murió allí Miriam, y la sepultaron allá.
2 Y no había agua para la congregación; y se juntaron contra Moisés y contra Aarón.
3 Y el pueblo disputó con Moisés, y dijo: Ojalá hubiéramos perecido cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová.
4 ¿Por qué nos habéis traído a la tierra de que mana la leche y la miel, para morir en este desierto? ¿Por qué nos habéis sacado de Egipto, para traernos a este mal lugar?
5 No es lugar de sementera ni de higueras, ni de vides, ni de granados; ni hay agua para beber.
6 Entonces Moisés y Aarón fueron delante de la congregación a la puerta de la tienda de reunión, y se postraron sobre sus rostros; y la gloria de Jehová se les apareció.
7 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:
8 Toma la vara, y reúne a la congregación, tú y tu hermano Aarón, y hablad a la peña delante de sus ojos, y ella dará su agua; y sacarás para ellos agua de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.
9 Entonces tomó Moisés la vara de delante de Jehová, como él le mandó.
10 Y Moisés y Aarón reunieron a la congregación delante de la peña, y Moisés dijo a ella: Oíd ahora, rebeldes; ¿habremos de sacar agua de esta peña para vosotros? Y alzó Moisés su mano, y golpeó la peña con su vara dos veces; y salió mucha agua, y bebió la congregación, y sus bestias.
11 Entonces Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no me creísteis para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto no introduciréis a esta congregación en la tierra que les he dado.
12 Éstas son las aguas de Meribá, por la contienda de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová, diciendo: ¿Está Jehová entre nosotros, o no?
Reflection: ¿En qué situación de liderazgo o influencia has permitido que la frustración dicte tu acción en vez de la obediencia reverente a Dios? Describe un paso concreto para corregir esa tendencia esta semana (por ejemplo, pedir rendición de cuentas, orar antes de decidir, confesar a alguien).
El apóstol Pablo explica que la roca que dio agua a Israel era una figura de Cristo: de esa roca espiritual el pueblo bebió y fue sustentado. Esto muestra que desde el Antiguo Testamento Cristo ya suministraba vida y que su provisión espiritual es continua para su pueblo. Reconocer a Cristo como la roca que sigue y provee cambia la mirada del creyente en la prueba: no hay necesidad de buscar respuestas alternativas cuando él es la fuente. [29:18]
1 Corintios 10:2-4 (Reina-Valera 1960)
2 Y todos fueron bautizados en Moisés en la nube y en el mar;
3 y todos comieron el mismo alimento espiritual,
4 y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebieron de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.
Reflection: ¿Qué "aguas" temporales (consumo, trabajo, aprobación, control) sueles beber cuando enfrentan sequedad interior, y cuál sería una práctica concreta esta semana para volverte primero hacia Cristo como tu única fuente?
Hebreos recuerda que Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos, mostrando que su sacrificio es definitivo y suficiente. La imagen de la roca golpeada una sola vez apunta a que no se requiere —ni puede requerirse— otro golpe, otro sacrificio, ni tus propios esfuerzos para completar lo que Él ya consumó. Esta verdad ofrece descanso: no te autocastigues buscando paz, sino acude a la obra consumada y confiesa con confianza que en Cristo todo está cumplido. [42:28]
Hebreos 9:28 (Reina-Valera 1960)
Así también Cristo, habiendo sido ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos, se manifestará por segunda vez sin relación con el pecado, a los que esperan su salvación.
Reflection: Identifica un área donde actúas como si el sacrificio de Cristo fuera insuficiente (por ejemplo: legalismo, autoexigencia, repetición de penitencias). ¿Qué oración concreta y qué paso práctico hoy demostrarían que confías en la obra única de Cristo?
Jesús prometió que el agua que Él da será dentro de nosotros una fuente que salte para vida eterna: su provisión no es temporal como el agua del desierto, sino vida que perdura. Ante la sed de este mundo —ansiedad, vacío, soledad— la invitación es a acercarse a la roca viva, hablar con ella, confesar, orar y beber de la fuente que satisface. En Adviento se recuerda que el Verbo vino y ya proveyó; por eso en tu desierto actual solo debes venir a Él con fe. [43:10]
Juan 4:13-14 (Reina-Valera 1960)
13 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;
14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
Reflection: Piensa en una necesidad inmediata que tengas ahora (emocional, relacional, económica, espiritual). ¿Qué acción concreta (hora y duración) vas a apartar hoy para "beber" de Cristo (oración, lectura de un pasaje, comunión con creyentes) y así experimentar su provisión?
Seguimos en la segunda semana de Adviento mirando hacia atrás para reconocer a Cristo en toda la Escritura. Hoy nos trasladamos al desierto, donde la sed no es solo resequedad en la garganta, sino una crisis total que agota el cuerpo, nubla la mente y tienta la fe. En Refidim, Israel convierte su angustia en una querella formal: no discuten solo con Moisés; en el fondo ponen a prueba a Dios. El Señor organiza una escena de juicio: Moisés con la vara, los ancianos como testigos, y Dios colocándose voluntariamente “delante” sobre la roca. Cuando la vara desciende, no cae sobre el culpable (el pueblo), sino sobre la roca que representa a Dios mismo. Es el retrato de la gracia: el juez justo soporta el juicio en lugar del rebelde, y de la roca brota vida.
Pablo dirá que “la roca era Cristo”. Ese golpe anticipa la cruz: la provisión de vida viene a través del juicio de un sustituto. Por eso, siglos después, Jesús clama que de quien cree en Él brotarán ríos de agua viva. En Números 20, la escena se repite, pero con un matiz crucial: Dios manda hablar a la roca. Moisés, irritado, la golpea dos veces. El agua fluye (Dios sigue siendo fiel), pero el gesto rompe el símbolo: sugiere que el sacrificio debe repetirse. Hebreos nos recuerda que Cristo fue ofrecido una sola vez. En Adviento, no esperamos a un cordero que aún deba morir; esperamos al que ya fue herido y viene en gloria.
¿Qué implica para nosotros? Primero, en cualquier desierto, Cristo sacia de verdad: no promete solo aliviar el momento, sino apagar la sed del alma. Segundo, la gracia no depende de líderes impecables: cuando ellos fallan, Dios no deja de cuidar a su pueblo. Tercero, no vuelvas a “golpear” la roca con autoexigencias, culpa o religiosidad para comprar paz; ya fue pagada. Hoy, habla a la roca: ora, confiesa, cree. Si te sientes seco, no hace falta otro golpe. Acércate con fe: la fuente de agua viva brota libremente en Cristo.
En los dos textos que hemos leído hoy, vemos dos historias en el desierto. Ambas similares en cuanto a mi descripción anterior. Para cualquier lector, pareciera que es una historia repetida. Pero no lo es. No es repetida. Son dos historias distintas en diferentes momentos en el pueblo de Israel. ¿Por qué Dios permitiría esta situación para su pueblo dos veces? ¿Por qué la lección se les repite? O quizá la lección de Dios no es repetida, sino que el aprendizaje en ambas situaciones se completa en una sola verdad. Y la verdad es esta, hermanos. En el desierto, la roca fue herida para dar vida. Cristo fue golpeado para que nosotros, en nuestros propios desiertos, fuéramos saciados.
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#RocaHeridaVida
hermanos, cuando el cansancio les agobie, recuerden el Evangelio de Cristo. Recuerden el Evangelio de la roca. El Cristo eterno se hizo piedra para recibir el juicio que era nuestro. Él fue herido para liberar vida. Si estás en el desierto, si tienes sed, si dudas de la presencia de Dios, créeme, no hay necesidad de un golpe más. Solo ven a Él con fe. Háblale a la roca. La fuente de agua viva brota libremente para ti. Y esa fuente es Cristo mismo. El mismo de ayer, de hoy y por los siglos.
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#HablaALaRoca
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