Génesis 1 muestra una tierra desordenada y vacía, y Dios empieza a arreglarlo todo llamando a la luz. La luz era necesaria porque sin luz no se puede ver, y sin ver no se puede poner orden. Juan 1 revela que esa luz es Jesucristo, el Verbo que estaba con Dios y que se hizo carne para habitar entre los hombres.
La tierra también representa al hombre, porque Dios formó a Adán del polvo. El pecado sacó al hombre del lugar que Dios le había dado, lo dejó sin esperanza y destituido de la gloria de Dios. Cristo vino hace dos mil años para recuperar lo que el hombre había perdido. La luz vino al mundo para sacar al hombre de la oscuridad, aunque muchos amaron más las tinieblas que la luz.
Jesucristo sigue siendo la única luz capaz de ordenar una vida desordenada. La luz alumbra, muestra lo que está mal y permite sacar lo que tiene que salir. Cristo vino para deshacer toda obra del enemigo, y las tinieblas tienen que retroceder cuando aparece su luz. Dios es Dios de orden y de separación, porque separó la luz de las tinieblas y llamó a su pueblo para vivir en la luz.
La Palabra también alumbra. La Palabra dice lo que está mal, porque el Verbo es la luz. Josué recibió la orden de no apartar de su boca el libro de la ley, sino meditar en él de día y de noche. El Salmo 119 llama a la Palabra lámpara para los pies y luz en lugar oscuro. El que camina en la luz no tropieza, aunque sea sencillo o tenga poca inteligencia.
La oscuridad de este tiempo no se arregla solamente con recursos humanos. Las crisis, la tristeza, los vicios, los problemas familiares y la derrota no se vencen por la fuerza del hombre. Jesucristo puede limpiar, cambiar y ordenar lo que nadie más puede arreglar. El Espíritu Santo puede hacer el cambio que el hombre no puede producir por sí mismo. La presencia de Dios en la vida y en el hogar es lo que hace falta, porque la luz verdadera está en Cristo.
Key Takeaways
- 1. Cristo ordena lo que el pecado destruyó Génesis empieza con desorden, vacío y oscuridad, pero Dios no abandona aquello que está sin forma. Cristo entra en la historia para recuperar lo que el pecado le quitó al hombre. La vida no queda definida por su ruina cuando la luz de Jesús comienza a alumbrar. [51:00]
- 2. La luz revela para poder limpiar La luz de Cristo no solamente da consuelo, también deja ver lo que está escondido. La Palabra muestra las áreas torcidas, los hábitos malos y las obras que necesitan salir. Ver el problema delante de Dios no es condenación, sino el comienzo del orden. [55:52]
- 3. La Palabra guarda el camino La Palabra no es un adorno religioso para momentos especiales. Dios la pone como lámpara a los pies para que el camino no termine en extravío. El deseo de orar y leer la Biblia es hambre por la luz que sostiene la vida cada día. [57:40]
- 4. La oscuridad retrocede ante Jesucristo Las tinieblas no pueden gobernar donde Cristo es recibido como luz verdadera. Jesús vino para deshacer las obras del enemigo, no para dejar al hombre viviendo derrotado. La transformación no viene de una voluntad humana fuerte, sino de la presencia activa del Espíritu Santo. [1:03:17]
Youtube Chapters
- [00:00] - Welcome
- [13:20] - Oración en el nombre de Jesús
- [45:55] - Génesis 1: La tierra desordenada
- [47:58] - Dios llama a la luz
- [49:05] - Jesucristo, la luz desde el principio
- [50:07] - El hombre formado del polvo
- [51:00] - Cristo recupera lo que se perdió
- [52:15] - El Verbo se hizo carne
- [53:31] - La luz ordena la vida
- [55:05] - Las tinieblas retroceden
- [55:52] - La Palabra muestra lo que está mal
- [57:40] - La Palabra alumbra el camino
- [59:24] - Oración por los hijos y la familia
- [1:00:48] - Seguir la luz en tiempos oscuros
- [1:02:43] - La luz verdadera trae vida abundante
- [1:03:41] - Cristo puede cambiar y ordenar la vida