La obediencia no es solamente escuchar palabras de Dios, sino escuchar con una actitud de sumisión y actuar conforme a lo que Él dice. La palabra de Dios confronta a cada persona que desea hacer cambios reales, porque Dios no llama a una obediencia de apariencia, sino a una vida que vaya siendo transformada.
Pedro muestra ese proceso de una manera bien clara. Pedro cometió muchos errores, tuvo falta de fe, fue inquieto e impulsivo, y aun quiso cambiar el rumbo de lo que Jesús tenía que vivir. Pedro cortó la oreja de un hombre queriendo defender a Jesús, pero los planes de Dios eran diferentes. Cristo tenía que pasar por circunstancias que no eran agradables, porque la voluntad del Padre era más grande que los impulsos humanos.
Pedro también declaró que Jesús era el enviado para salvar al mundo y llegó a ser parte de los más cercanos a Él. La vida de Pedro deja una pregunta: qué tanto permanece cada creyente cerca de Jesús, no solamente en un momento de reunión, sino en medio del estrés, las complicaciones, el desánimo y las inquietudes. La desobediencia empieza cuando Cristo queda a un lado, como si pudiera esperarse hasta que vuelva a ser necesario.
Cristo restauró a Pedro después de sus tres negaciones. Cristo le preguntó tres veces si le amaba, y después le mandó cuidar y encaminar sus ovejas. Esa restauración muestra que el fracaso no tiene que ser el final cuando hay arrepentimiento, amor por Cristo y disposición de obedecer lo que Él manda.
La ciudadanía celestial recuerda que los creyentes son extranjeros en esta tierra. Dios escogió, santificó y llamó a los suyos para que lleven fruto que permanezca. El fruto aparece en el carácter, en las actitudes, en la reconciliación, en la unidad y en mostrar el amor de Dios a quienes llegan necesitados. El amor al Señor no puede quedarse solamente en palabras, porque si ese amor es real, tiene que producir cambios.
La Escritura afirma que obedecer es mejor que los sacrificios. Dios no busca solamente actividad religiosa, sino corazones que presten atención a su voz. Cristo mismo se humilló y fue obediente hasta la muerte de cruz, aun cuando fue maltratado y rechazado. La voluntad del Padre se hace por discípulos que obedecen a Dios antes que a los hombres, permanecen fieles en la oposición y siguen adelante aunque haya obstáculos.
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Key Takeaways
- 1. Obedecer es escuchar y actuar La obediencia comienza con un corazón que presta atención a Dios, no con una persona que solamente oye palabras. La palabra recibida debe llegar al carácter, a las decisiones y a la manera de tratar a los demás. Dios busca una respuesta real, no una costumbre religiosa. [25:33]
- 2. Pedro enseña que hay restauración Pedro falló fuerte, negó a Jesús y muchas veces actuó por impulso. Cristo no dejó a Pedro definido por sus errores, sino que lo restauró para cuidar de otros. La restauración de Cristo no minimiza el pecado, pero levanta al que vuelve a amarle y obedecerle. [35:49]
- 3. La ciudadanía del creyente es celestial La identidad del creyente no depende primero de una tierra, una comodidad o una circunstancia. La ciudadanía está en los cielos, y esa verdad cambia la manera de enfrentar pérdidas, cambios y momentos difíciles. Dios puede pedir que se dejen cosas atrás para obedecer su propósito. [37:55]
- 4. El fruto revela amor por Cristo El fruto no es solamente hablar del Señor a otra persona. El fruto también se mira en un carácter que cambia, en una reconciliación sincera y en una actitud de unidad. El amor por Dios se vuelve visible cuando la vida deja de seguir igual. [41:44]
- 5. La voluntad de Dios pide lealtad Los verdaderos discípulos no solamente dicen “Señor, Señor”, sino que hacen la voluntad del Padre. La oposición siempre puede llegar, pero Dios sigue llamando a obedecerle antes que a los hombres. La fidelidad crece cuando la relación con Cristo se vuelve más importante que el temor o la comodidad.
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Youtube Chapters
- [00:00] - Welcome
- [16:25] - Escogidos para obediencia
- [25:33] - Escuchar y actuar la palabra
- [31:53] - Pedro y su proceso con Jesús
- [35:29] - La negación y restauración de Pedro
- [37:10] - Extranjeros con ciudadanía celestial
- [40:58] - Escogidos para llevar fruto
- [43:50] - Amor al Señor y cambios reales
- [45:46] - Obedecer es mejor que sacrificar
- [47:16] - Santidad, humildad y amor
- [49:45] - Los discípulos hacen la voluntad divina
- [52:18] - El fruto de recibir y amar
- [52:55] - Obedecer a Dios antes que a los hombres
- [56:08] - Reafirmar la obediencia
- [57:48] - Salir de la comodidad y amar