Cuando una mujer toma la iniciativa con sabiduría y humildad puede detener la violencia y cambiar el rumbo de una casa. Abigail no esperó la aprobación de su marido; actuó con generosidad, prudencia y valentía para presentar paz y evitar que David derramara sangre. Su acción demuestra que la mediación y el ofrecimiento de lo que se tiene pueden transformar la ira en bendición, y que Dios honra a quien pone freno a la venganza. [14:32]
1 Samuel 25:14-31 (RVR1960)
Y los mozos vinieron y declararon a David todas aquellas palabras. Entonces David dijo a sus hombres: Ceñid cada uno su espada. Y ceñidos estuvieron cada uno; y también David ceñido su espada; y subieron tras David cuatrocientos hombres, y quedaron doscientos con el bagaje. Y uno de los criados dio aviso a Abigail, mujer de Nabal, diciendo: He aquí David envió mensajeros desde el desierto para saludar a nuestro señor; y él los trató con desprecio y los afrenta. Mas los mozos de él fueron con nosotros; no nos faltó nada en todo el tiempo que anduvimos con ellos, desde el día en que salimos del campo hasta ahora, tanto de noche como de día, siendo para nosotros como murallas. Ahora, pues, mira lo que has de hacer; porque el mal está dispuesto contra nuestro señor y contra toda su casa; pues él es tal, que nadie puede hablar con él. Entonces Abigail tomó doscientos panes, dos odres de vino, cinco ovejas guisadas, cinco medidas de fruto seco, doscientas uvas pasas y doscientas higas secas, y puesto todo sobre el asno, dijo a su criado: Ve delante de mí; yo iré luego. Y no dijo a su marido Nabal nada. Y aconteció que ella, cuando vio a David, descendió del asno y se postró delante de él sobre su rostro, y se inclinó a tierra, y adoró. Y echándose a sus pies, dijo: Vive Jehová, Dios de Israel, que tu enemigo y el que intenta perjudicarte y te agravie no vea la luz del sol; y vive tu alma, que Jehová ha detenido ahora de venir a derramar sangre y a vengarte por tu propia mano. Ahora pues, te ruego que escuches la voz de tu sierva; presta atención a lo que tu sierva tiene que decirte. No tengas en cuenta, te ruego, acerca de tu siervo el pecado de esta mi insensatez; porque ahora yo ví a los mozos que tú enviaste. Ahora pues, permíteme que traiga el presente delante de mi señor; y pardóneme mi pecado; porque Jehová hará a mi señor casa estable, por cuanto pelea la batalla de Jehová, y mal no se ha hallado en ti en todos tus días; y cuando Jehová hiciere para mi señor conforme a todo lo que ha hablado, y te confirmare por príncipe sobre Israel, entonces no tendrás mancilla ni remordimiento por haber derramado sangre sin causa, ni por haber vengado por ti mismo; y cuando Jehová hiciere bien contigo, acuérdate de tu sierva. Y David dijo a Abigail: Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, que te envió hoy a recibirme; y bendito sea tu discreto raciocinio, y bendita seas tú, que estorbaste hoy que yo fuese derramar sangre y vengarme por mi propia mano. Y recibió David de su mano lo que ella había traído; y le dijo: Ve en paz a tu casa; he oído tu voz, y te he guardado.
Reflection: ¿En qué situación de tu familia o comunidad podrías actuar con humildad y rapidez para detener una injusticia, y cuál sería el primer paso concreto que darías esta semana?
La mujer virtuosa no es pasiva ni débil; es fuerte, sabia y provee para su casa con dignidad y esfuerzo. Ella administra, trabaja con sus manos, cuida a los suyos y extiende la mano al necesitado, mostrando que la fortaleza y la ternura pueden coexistir. Ser princesa en el Señor significa recibir valor y propósito; ser guerrera significa pelear con fe por el bienestar de la familia y la casa. [42:36]
Proverbios 31:10-31 (RVR1960)
10 ¿Quién hallará mujer virtuosa? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.
11 El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias.
12 Le dará ella bien y no mal todos los días de su vida.
13 Busca lana y lino, y con gusto trabaja con sus manos.
14 Es como nave de mercader: trae su pan de lejos.
15 Se levanta aun de noche y da comida a su familia y ración a sus criadas.
16 Considera la heredad, y la compra; y planta viña del fruto de sus manos.
17 Ciñe de fuerza sus lomos, y esfuerza sus brazos.
18 Ve que van bien sus negocios; su lámpara no se apaga de noche.
19 Aplica su mano al huso, y sus manos a la rueca.
20 Alarga su mano al pobre; y extiende sus manos al menesteroso.
21 No tiene temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles.
22 Ella se hace tapices; de lino fino y púrpura es su vestido.
23 Se hace conocer en las puertas por sus hechos; su marido se sienta entre los ancianos de la tierra.
24 Hace telas y las vende, y da cintas al mercader.
25 Fuerza y honor son su vestidura; y se ríe de lo por venir.
26 Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua.
27 Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde.
28 Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba, diciendo:
29 Muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasas a todas.
30 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.
31 Dadle del fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos.
Reflection: ¿Qué hábito cotidiano (una tarea, una oración, una obra de servicio) podrías empezar o reforzar esta semana para vivir la sabiduría práctica de la mujer virtuosa en tu hogar?
Una decisión de fe, aun tomada por alguien no respetado por el mundo, puede salvar vidas y marcar la historia de una casa. Rahab arriesgó su posición al esconder a los mensajeros y pidió una señal para la seguridad de su familia, confiando en lo que había oído de las obras de Dios. Su acto enseña que reconocer la obra de Dios y hacer un acto de fe puede traer misericordia aun en medio del peligro. [23:39]
Josué 2:12-14 (RVR1960)
12 Ahora pues, os ruego, que juréis por Jehová, que como yo os he hecho misericordia, así también vosotros haréis misericordia con la casa de mi padre; y daréis a mi padre, a mi madre, a mis hermanos y a mis hermanas, y a todo lo que es de ellos, vida;
13 y que guardaréis mi vida; si alguno denunciara esto a vuestro señor, y vosotros me entregareis, mi vida perecerá.
14 Y ellos le dijeron: Nuestra vida por la tuya, si no nos lo denuncias; y estando tú atada a esto, seremos nosotros ligados por juramento a la palabra que has hablado.
Reflection: ¿Qué riesgo razonable estás dispuesto(a) a asumir por la seguridad espiritual o física de tu familia, y cuál es el primer paso de fe que vas a dar esta semana para protegerlos?
Convocar a la iglesia al ayuno y la oración puede ser el acto que detenga decretos adversos y cambie la historia de una nación o de una familia. Esther da el ejemplo de ofrecerse a sí misma y a sus doncellas para ayunar y presentar su vida delante del rey, consciente del peligro pero dispuesta a pagar ese precio. Su decisión muestra que la intercesión comunitaria, acompañada de valor personal, es poderosa para abrir puertas y traer liberación. [32:22]
Ester 4:16 (RVR1960)
Ve, reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente; y entonces entraré ante el rey, aunque ello no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca.
Reflection: Si convocaras a tres días de ayuno y oración por una necesidad concreta de tu familia o comunidad, ¿qué necesidad pondrías delante del Señor y a quién invitarías explícitamente a participar?
En medio de la aflicción y la humillación, una oración sincera que se derrama ante Dios es escuchada y trae paz; así sucedió con Ana, cuyo clamor fue recibido y entendió que podía ir en paz. La invitación es a no callar el dolor, sino presentarlo con respeto delante del Padre que concede lo pedido según su voluntad. La paz de Elí —"Ve en paz"— recuerda que Dios responde y restaura cuando el corazón se abre en confianza. [38:33]
1 Samuel 1:17 (RVR1960)
Y le respondió Elí: Ve en paz; y el Dios de Israel te conceda la petición que le has hecho.
Reflection: ¿Qué palabra honestamente no has dicho aún a Dios sobre tu herida más profunda, y qué paso concreto tomarás hoy para presentarla delante del Señor y buscar Su paz?
Tomamos el camino de Abigail en 1 Samuel 25 y dejamos que su sabiduría nos marque el paso. Vimos a David acercarse con honor, con una carta de paz, pidiendo “de lo que tienes”, no cosas extravagantes. Naval, lleno de soberbia y olvido, negó la misericordia; pero una mujer entendida intercedió, se puso en medio, trajo un presente y una palabra que desarmó la venganza. Aprendimos a no enviar a nadie con las manos vacías, a recordar a quienes nos ayudaron cuando no teníamos nombre, y a presentar nuestras peticiones con respeto y paz.
Miramos a Rahab, que oyó lo que Dios estaba haciendo y actuó por fe para salvar a toda su casa. No fue perfecta, pero vio lo que otros no quisieron ver: cuando Dios está en movimiento, la prudencia es obediencia y la fe es refugio para los suyos. Luego contemplamos a Ester: “Si perezco, que perezca”. No se sentó a ver la derrota; convocó ayuno y oración, se expuso y cambió el decreto de muerte. La valentía bíblica no ignora el miedo; lo atraviesa de la mano de Dios con estrategias sobrias: buscar ayuno, hablar con gracia, y dar el paso que solo la fe sostiene.
Recordamos a Ana, una mujer atribulada que supo callar y supo hablar. En silencio derramó su alma y con respeto respondió; Dios la oyó y convirtió su vergüenza en canto. Cerramos con el retrato de la mujer virtuosa de Proverbios 31: guerrera y princesa a la vez, fuerte y dulce, con sabiduría en la boca y misericordia en las manos. A los esposos, honremos y oremos por ellas; a las mujeres, reciban su nombre profético: “Abigail, alegría del Padre”. Aunque nadie te vea, Dios sí te ve; Él te tomará de atrás del redil y te pondrá donde solo su mano puede poner. Hoy es día de pararse en medio, de cambiar el rumbo de la casa, de no rendirse ante el decreto del enemigo. Y para quien necesita empezar de nuevo, abrimos la puerta de la fe: Jesús llama, perdona y hace nuevas todas las cosas.
Déjame decirte Que Dios tiene Misericordia contigo En esta mañana Si tú te humillas Si tú le pides Que te perdone Él te perdona Y Él viene Tu vidaY Rahán le dijo Deme una señal De que cuando esto paseMi casa Y lo mío Va a ser salvado Y ellos le dijeron Nuestra vida Por la tuya Si tú no denuncias Este asunto Nuestra vida Va a ser por la tuya Otra mujer También que cambió La historia de su casa Cambió el rumbo De su historia
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#HumillateYRecibeMisericordia
Querida mujer Convoca Ayuno y oración Si tu marido No se ha convertido No trates Tú convertirlo Tú no puedes Convertir a nadie Ni tú misma Te puedes convertir Que mi marido Es duro Que mi maduroOra señor Convoca Ayuno y oración No se pide La señora estrategia Él te la va a dar Ora por él Hale el mejor plato
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#AyunoYOracionPorEl
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