Pablo abre la carta presentándose como “llamado por la voluntad de Dios” a ser apóstol de Cristo Jesús. El llamado de Dios empieza con la salvación, pero no termina allí, porque Dios también da a cada creyente una función para servirle. Dios no llama a todos a hacer exactamente lo mismo, sino que reparte capacidades, destrezas y oportunidades para que cada uno le sirva desde el lugar donde está. La imagen futura del cuerpo mostrará que cada miembro tiene una función particular, y aun una profesión como la medicina, la docencia o la ingeniería puede ser un campo donde Cristo sea conocido.
Pablo no se presenta como alguien que se autollamó, sino como alguien enviado por Dios. La palabra apóstol significa, sencillamente, un enviado de parte de alguien; por eso, un apóstol de Jesucristo es un enviado por Jesucristo. Cristo no autoriza que ese término se convierta en un título para reclamar superioridad, pleitesía o una jerarquía especial dentro de la iglesia. Pablo, aun teniendo una preparación extraordinaria, honra a Sóstenes y a otros compañeros de trabajo, mostrando que el conocimiento y la autoridad no deben producir orgullo.
Cristo aparece como el protagonista de toda la introducción. Pablo menciona a Cristo diez veces en nueve versículos, sembrando desde el comienzo una mentalidad cristocéntrica en una iglesia que estaba dividida por preferencias humanas. Algunos decían ser de Apolos, otros de Cefas, otros de Pablo, pero Cristo es el único que murió por su pueblo y el único que merece gloria, honra y preeminencia. La vida eterna consiste en conocer íntima y personalmente al Padre y a Jesucristo, no solamente en saber versículos, asistir a reuniones o conocer la religión evangélica.
Jesús advierte que alguien puede profetizar, echar fuera demonios y hacer milagros, pero aun así no conocerlo íntimamente. Pablo llama vergonzosa la condición de quienes permanecen dentro de la iglesia sin una comunión real con Cristo. Dios ha llamado a su pueblo no solo a tareas y oficios, sino a tener comunión con su Hijo.
Pablo también llama a los corintios “la iglesia de Dios que está en Corinto”. La iglesia no pertenece a un pastor, a un líder, a una denominación ni a quienes tienen más recursos, sino a Dios. Cristo exige que su iglesia sea tratada con respeto, cuidado y amor, porque maltratar a sus miembros es desconocer a su verdadero dueño.
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Key Takeaways
- 1. El llamado viene de Dios Dios no llama a cada persona a la misma función, pero sí da capacidades y oportunidades para servirle. El llamado no debe nacer de ambición, comparación o deseo de reconocimiento. La respuesta fiel consiste en discernir aquello para lo cual Dios ha dado gracia, fruto y confirmación. [45:04]
- 2. Cada habilidad puede servir a Cristo Dios puede usar a un médico, profesor, ingeniero o cualquier trabajador temeroso de Él para abrir puertas al evangelio. La vocación cotidiana no está fuera del señorío de Cristo. El servicio cristiano no se limita a una plataforma ni a un cargo religioso. [52:08]
- 3. Cristo no comparte su preeminencia Pablo repite el nombre de Cristo porque las facciones humanas estaban desplazando al único que fue crucificado por la iglesia. La admiración por líderes puede convertirse en idolatría cuando ocupa el lugar que solo Cristo merece. La iglesia permanece sana cuando Cristo vuelve a ser el máximo personaje de su vida. [61:56]
- 4. Los dones no sustituyen la comunión Jesús advierte que las obras visibles y aun los milagros no prueban por sí mismos una relación íntima con Él. El conocimiento de Cristo no es información religiosa ni actividad ministerial constante. La vida eterna se reconoce en una comunión verdadera, personal y perseverante con el Hijo de Dios. [74:11]
- 5. La iglesia le pertenece a Dios Pablo corrige el orgullo corintio recordando que la iglesia es de Dios y está ubicada en Corinto. Ninguna denominación, líder o grupo posee las almas que Cristo compró. El respeto por Cristo se hace visible en la manera de hablar, corregir y tratar a los miembros de su iglesia.
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Youtube Chapters
- [00:00] - Welcome
- [11:43] - Saludo y confianza en Dios
- [39:23] - Oración por la Palabra
- [41:41] - Lectura de 1 Corintios 1:1-9
- [43:22] - Pablo, llamado por la voluntad de Dios
- [45:04] - Llamados a servir según las capacidades
- [48:49] - Distintas funciones en el cuerpo de Cristo
- [53:57] - Qué significa ser apóstol
- [56:48] - Humildad y honra a los colaboradores
- [58:55] - Cristo, el centro de la iglesia
- [64:55] - Conocer a Cristo íntimamente
- [69:34] - Dones sin comunión con Jesús
- [75:49] - Llamados a tener comunión con el Hijo
- [77:07] - La iglesia de Dios en Corinto
- [82:02] - Cristo es el dueño de la iglesia
- [85:12] - Responder al llamado de Dios