Day 1: Nacer de nuevo es necesario para entrar al Reino de Dios
Jesús enseñó a Nicodemo que no importa cuánto conocimiento religioso o experiencia tengamos, todos necesitamos nacer de nuevo para ver y entrar en el Reino de Dios. Este nuevo nacimiento no es físico, sino espiritual: es una transformación profunda que ocurre cuando reconocemos nuestra necesidad de Dios, nos arrepentimos y permitimos que el Espíritu Santo nos renueve desde adentro. Así como Nicodemo, podemos tener preguntas o dudas, pero la invitación de Jesús es clara: sólo a través de nacer de nuevo por agua y Espíritu podemos experimentar la vida eterna y la verdadera comunión con Dios. [32:32]
Juan 3:3-7 (RVR1960) Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
Reflexión: ¿Has experimentado el nuevo nacimiento en tu vida? Si no, ¿qué te impide hoy abrir tu corazón a Jesús y pedirle que te haga una nueva persona por medio de su Espíritu?
Day 2: La fe en Cristo crucificado trae vida eterna
Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto y los que la miraban eran sanados, Jesús fue levantado en la cruz para que todo aquel que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna. No se trata de confiar en símbolos o rituales, sino de depositar nuestra fe en la persona de Cristo, quien dio su vida por nosotros. La salvación y la vida eterna no se obtienen por obras o méritos propios, sino por mirar a Jesús con fe y aceptar su sacrificio como suficiente para nuestro perdón y restauración. [46:33]
Juan 3:14-16 (RVR1960) Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Reflexión: ¿En qué áreas de tu vida necesitas mirar a Jesús y confiar en su sacrificio en vez de tus propios esfuerzos o méritos?
Day 3: Jesús vino a salvar, no a condenar
El corazón de Dios es redentor: Jesús no vino al mundo para condenarnos por nuestros pecados, sino para salvarnos y darnos una nueva oportunidad. No importa lo que hayas hecho en el pasado, ni cuán lejos te sientas de Dios; si crees en Jesús, Él te ofrece perdón, restauración y vida eterna. Hoy es el día para dejar atrás la culpa y recibir el amor y la gracia que sólo Cristo puede dar, recordando que su propósito es salvar y transformar, no rechazar ni condenar. [52:06]
Juan 3:17-18 (RVR1960) Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
Reflexión: ¿Hay algo en tu pasado que te hace sentir condenado? ¿Puedes hoy recibir el perdón y la aceptación que Jesús te ofrece?
Day 4: El nuevo nacimiento produce un cambio real y progresivo
Nacer de nuevo no es sólo un evento, sino el inicio de un proceso de transformación continua. Cuando el Espíritu Santo habita en nosotros, comenzamos a cambiar poco a poco: nuestros pensamientos, actitudes y acciones se van alineando con la voluntad de Dios. Aunque no somos perfectos, el crecimiento espiritual es evidente en la manera en que respondemos a la vida, al dolor y a los demás. Este cambio es la evidencia de que Cristo vive en nosotros y nos capacita para vivir de acuerdo a su propósito. [38:24]
2 Corintios 5:17 (RVR1960) De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Reflexión: ¿En qué área de tu vida puedes ver que Dios te está transformando? ¿Qué paso concreto puedes dar hoy para cooperar con el Espíritu Santo en ese proceso?
Day 5: Acompañar y consolar a otros en su dolor refleja el amor de Cristo
Como comunidad de fe, estamos llamados a alegrarnos con los que se alegran y llorar con los que lloran, acompañando a quienes atraviesan momentos de pérdida o sufrimiento. El consuelo, la empatía y la oración compartida son expresiones prácticas del amor de Dios y nos ayudan a sanar juntos. Al abrazar y apoyar a quienes sufren, reflejamos el corazón compasivo de Cristo y fortalecemos los lazos de la familia espiritual. [01:11:27]
Romanos 12:15 (RVR1960) Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.
Reflexión: ¿Conoces a alguien que está pasando por un momento difícil? ¿Cómo puedes hoy ser un canal del consuelo y amor de Dios para esa persona?
Sermon Summary
Hoy reflexionamos sobre la importancia y la necesidad de nacer de nuevo para entrar en el Reino de Dios, tomando como base el encuentro de Nicodemo con Jesús en Juan capítulo 3. Nicodemo, un hombre religioso, maestro de la ley y conocedor profundo de las Escrituras, se acercó a Jesús con una pregunta fundamental: ¿qué se necesita para tener vida eterna? Jesús le respondió que es necesario nacer de nuevo, no de manera física, sino espiritual, por medio del agua y del Espíritu Santo. Este nuevo nacimiento no depende de nuestro conocimiento, estatus social o buenas obras, sino de una transformación interior que solo Dios puede realizar.
A través de historias personales y testimonios de jóvenes en situaciones difíciles, se ilustró cómo el nuevo nacimiento es una experiencia real y transformadora. No importa el pasado, los errores cometidos o las heridas sufridas; Dios ofrece una nueva vida a todo aquel que cree en Cristo, se arrepiente y permite que el Espíritu Santo habite en su corazón. El bautismo es un símbolo externo de esta realidad interna: morir al viejo yo y resucitar a una vida nueva en Cristo.
Se enfatizó que este proceso de transformación es progresivo. No se trata de alcanzar la perfección de inmediato, sino de caminar cada día en fe, permitiendo que Dios moldee nuestro carácter y nos haga más sensibles a su amor y a las necesidades de los demás. Así como el pueblo de Israel fue sanado al mirar la serpiente levantada por Moisés, hoy somos sanados y salvados al mirar a Cristo crucificado y resucitado, depositando nuestra fe en Él.
Finalmente, se recordó que Jesús no vino a condenar, sino a salvar. Su amor es tan grande que dio su vida para que tengamos vida eterna. La invitación sigue abierta: si aún no has nacido de nuevo, hoy es el día para abrir tu corazón, recibir el perdón y comenzar una nueva vida en Cristo. Y para quienes ya han experimentado este nuevo nacimiento, se nos llama a vivir en comunión, a recordar el sacrificio de Jesús y a acompañar a otros en sus alegrías y dolores, siendo un solo cuerpo en Cristo.
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Key Takeaways
1. El nuevo nacimiento es una necesidad universal, no un privilegio de unos pocos. No importa cuánto sepas de la Biblia, tu trasfondo religioso o tu historia personal; todos necesitamos un encuentro real con Jesús que transforme nuestro corazón y nos haga nacer de nuevo por el Espíritu. La fe no es solo conocimiento, sino una experiencia viva de transformación interior. [32:32]
2. El bautismo es símbolo de una realidad espiritual profunda. Más allá del acto externo, el bautismo representa morir al pasado y resucitar a una nueva vida en Cristo. Es un compromiso de arrepentimiento, fe y apertura al Espíritu Santo, quien nos capacita para vivir de acuerdo a la voluntad de Dios y no según nuestros viejos patrones. [38:24]
3. La transformación cristiana es progresiva y requiere perseverancia. Nacer de nuevo no significa ser perfecto de inmediato, sino iniciar un proceso de cambio continuo. Dios nos da un corazón nuevo, sensible a su amor y a las necesidades de los demás, y nos llama a crecer paso a paso, aprendiendo a vivir y reaccionar de manera diferente a como lo hacíamos antes. [43:09]
4. La salvación es un regalo de gracia, no una recompensa por obras. Así como Nicodemo, muchos pueden pensar que sus buenas acciones o su religiosidad les aseguran la entrada al Reino, pero Jesús enseña que solo la fe en Él y el nuevo nacimiento nos dan vida eterna. No se trata de lo que hacemos, sino de lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz. [46:33]
5. Jesús no vino a condenar, sino a salvar y restaurar. No importa cuán lejos hayas estado o cuán roto te sientas, el amor de Dios es más grande que cualquier pecado o herida. Hoy, la invitación es a recibir ese amor, dejar atrás la culpa y el pasado, y comenzar una vida nueva en comunión con Dios y con los demás. [52:06]
No importa tu edad, no importa tu estatus social, no importa tu educación, no importa si fuiste a la escuela o no, todos en un momento de nuestra vida nos encontramos con Jesús. [00:30:25]
¿Cómo es que un maestro de la Biblia tiene dudas de cómo entrar al reino de los cielos? Hermanos, hermanas, eso sucede. No importa si esta es tu primera vez aquí, si es tu primer día en iglesia, no importa si tú has leído toda la Biblia o no la has leído toda la Biblia, un día te vas a encontrar con Jesús. [00:33:37]
Jesús le dijo, maestro, maestro, maestro, en pie y vamos a alabar a Dios. [00:13:20]
No importa lo que hayas hecho de aquí para atrás, no importa por qué motivo, por qué razón estás aquí en este lugar, no importa. Jesús no ha venido para condenarte. Jesús ha venido para amarte, para salvarte. Es más, Dios dio su vida por ti en la cruz del calvario y si tú crees en Él, Jesús no te va a condenar. Jesús te va a dar la vida eterna. [00:48:47]
Eso es nacer de nuevo por medio del agua y por medio del Espíritu Santo de Dios, cuando tú permites, reconoces primeramente que eres un pecador, te arrepientes, aceptas a Jesús y entonces el Espíritu Santo vive dentro de ti. [00:39:13]
Por eso la Biblia dice, Pablo dice que nuestro cuerpo debe de ser o debería de ser, él dice nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo de Dios, Dios habita, vive dentro de nosotros de tal manera que tú ya eres una nueva persona, has nacido de nuevo, has sido crucificado con Cristo Jesús y ya no vas a vivir tú haciendo lo que tú quieres, vas a vivir conforme a la fe de Cristo Jesús quien te ama y murió a sí mismo por ti, entregó su vida por ti. [00:39:27]
Cuando tú verdaderamente has nacido de nuevo por medio del agua y el Espíritu Santo de Dios jamás puedes ser la misma persona, lo he dicho muchas veces y cada rato lo vuelvo a repetir, no se puede, hay un cambio en ti, lento pero progresivo paso a paso, paso a paso, poco a poquito, vas cambiando, vas aprendiendo, conforme vas aprendiendo vas madurando y vas actuando y reaccionando de una forma diferente que antes que tú conocieras a Dios y la palabra de Dios. [00:39:59]
Antes yo estaba muerto espiritualmente como los walking dead, yo no sentía el dolor que le causaba a mi mamá, a mis hermanos, a mi esposa, a mis hijos, no podía sentir nada porque estaba muerto espiritualmente, tenía que nacer de nuevo para poder sentir. [00:41:23]
Dios le dijo por medio del profeta a su pueblo, le dijo que Dios les iba a quitar ese corazón de piedra, les iba a dar un corazón de carne, un corazón nuevo para que puedan sentir y experimentar su amor, su sufrimiento de Cristo Jesús en la cruz y vivir conforme a su voluntad. [00:41:40]
Cuando tú tienes un corazón nuevo porque has nacido de nuevo, tú ya no vives igual. [00:42:01]
Todos, todos, todos y cada uno de nosotros necesitamos nacer de nuevo por medio del agua y el Espíritu Santo de Dios para poder entrar al reino de los cielos. [00:45:04]
Como levantó Moisés a la serpiente en el desierto, así también tiene que ser levantado el hijo de hombre, para que todo el que crea en él, ¿qué dice? Tenga vida eterna. [00:45:57]
Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito para que todo el que cree en Él no se pierda sino que otra vez, repita conmigo tenga vida eterna. [00:47:21]
Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo sino para salvarlo por medio de Él. [00:47:55]
El que cree en Él no es condenado pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios. [00:48:06]
Dios te conoce desde que estabas en el vientre de tu madre porque Dios te creó en el vientre de tu madre y te creó con un propósito, no para que vivas como has vivido de aquí para atrás. Dios te ama, Dios te está buscando, pero tienes que nacer de nuevo en medio de agua y el Espíritu Santo. [00:49:59]
Cada vez que yo veo el agua cuando estoy en el río, en la alberca, en el mar, recuerdo el día que yo nací de nuevo, cuando me arrepentí mi pecado, acepté a Jesucristo como el Señor Salvador y fui bautizado. [00:51:19]
Por medio de tu palabra tú nos recuerdas que es necesario nacer de nuevo por medio del agua y el espíritu para poder entrar al reino de los cielos, a tu reino Señor Jesús y estar contigo por toda la eternidad. [01:14:04]
Que el amor de nuestro Padre Celestial, la gracia y misericordia de nuestro Señor Jesucristo, la comunión y consuelo de su Santo Espíritu sea con cada uno de ustedes, con cada uno de sus seres queridos, ahora y siempre en Cristo Jesús. [01:14:25]