La aflicción llega a todos, como la lluvia, el sol y el aire. La diferencia no está en que unos sufran y otros no, sino en que el que conoce a Dios tiene a quién clamar cuando la batalla se pone pesada. Dios observa, conoce el sentarse, el levantarse y los pensamientos, y nunca deja de estar atento a sus hijos.
El contraste entre el justo y el que camina sin Dios no consiste en una vida sin problemas. El justo también pasa angustia, tribulación, preocupaciones, escasez y momentos donde la mente no descansa. Pero el justo puede regresar a la fuente de su fuerza, mientras quien vive sin Dios pelea solo, con su carácter, sus ideas o sus ídolos. La aflicción también prueba dónde está puesta la mirada: en el problema que quita el sueño o en el Dios que puede librar.
David muestra que un hombre conforme al corazón de Dios no era un superhombre espiritual. David huyó de Saúl, llegó al punto de fingir locura, se degradó delante de enemigos y sintió el peso de una persecución real. Pero David volvió al principio. El Salmo 34 pone en su boca la salida: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo.” La alabanza continua no niega el dolor, sino que reconoce que Dios sigue siendo Dios en medio del dolor.
La fe rechaza la envidia por la prosperidad de los malos y aprende a esperar en Jehová sin llenarse de queja. Salmo 37 llama al creyente a confiar, hacer el bien, deleitarse en Dios y encomendarle sus planes. La aflicción revela también cargas que el hombre se echa solo, cargas sobre las cuales no tiene control ni autoridad.
El quebranto de espíritu lleva al hombre a reconocer su bancarrota sin Dios. El pobre que clama en el salmo no solamente carece de dinero, sino que se sabe vulnerable, desamparado e incapaz de resolver su vida por sus propias fuerzas. Dios oye al que clama de veras, al que se humilla y deja de aparentar una espiritualidad vacía.
Cristo nunca prometió quitar toda aflicción de este mundo. Cristo dijo que habría aflicción, pero mandó confiar porque Él venció al mundo. La roca no elimina la tormenta, pero sostiene al creyente para que no se haga parte de ella. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.
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Key Takeaways
- 1. La aflicción no significa abandono [30:05] La aflicción llega tanto al creyente como al incrédulo, y no sirve como prueba de que Dios se fue. Dios permanece atento aun cuando la circunstancia parece cerrada y no hay salida visible. La diferencia está en que el hijo de Dios puede recurrir a Aquel que sostiene, oye y libra. [30:05]
- 2. No pongas la mirada en el problema [40:33] La preocupación crece cuando el problema ocupa toda la mirada y toda la mente. La fe no pretende que el problema sea pequeño, pero reconoce que Dios es mayor que aquello que aflige. El clamor sincero vuelve los ojos al Señor y saca al corazón del encierro de su propia angustia. [40:33]
- 3. Bendice a Dios en todo tiempo [41:39] La alabanza continua no nace de una vida cómoda, sino de saber quién es Dios en medio de la presión. La boca puede llenarse de queja, desconcierto y temor, o puede reconocer al único Dios que ayuda. La alabanza reordena el corazón para que la aflicción no gobierne la fe. [41:39]
- 4. El quebranto abre espacio para Dios [01:00:29] El espíritu quebrantado reconoce que no puede cargar la vida por sí solo. Dios no desprecia a quien llega sin fuerza, sin apariencia y sin respuestas. La humildad verdadera no es debilidad, sino el lugar donde la dependencia de Dios comienza a ser real. [60:29]
- 5. Cristo vino primero a salvar [01:18:40] Cristo no vino como alguien que solamente arregla finanzas, matrimonios o problemas familiares. Cristo vino a morir por los pecados y a salvar al hombre de su condición perdida. Su misericordia puede intervenir en cada necesidad, pero la salvación sigue siendo la necesidad más profunda.
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Youtube Chapters
- [00:00] - Welcome
- [24:21] - Muchas son las aflicciones del justo
- [26:22] - La aflicción llega a todos
- [30:31] - No envidiar la prosperidad de los malos
- [35:38] - Cargas, angustia y preocupaciones
- [37:04] - David fingió locura ante sus enemigos
- [41:21] - Bendecir a Jehová en todo tiempo
- [46:32] - Cristo envía al Consolador
- [51:27] - Busqué a Jehová y Él me oyó
- [55:38] - Los que miraron a Dios fueron alumbrados
- [59:44] - El pobre que clama a Dios
- [67:05] - Admitir fragilidad delante de Dios
- [74:25] - Cercano está Jehová al quebrantado
- [78:12] - Cristo vino a salvarnos
- [79:41] - La fidelidad de Dios permanece