La primera carta a los Corintios aparece como una carta muy especial, porque Pablo trata problemas concretos de una iglesia local y muestra también la salida bíblica para cada problema. Corinto era una ciudad próspera, de paso obligado, llena de idolatría, filosofías, estratificación social, abuso de pobres y esclavos, y una inmoralidad sexual tan desbordada que formaba parte de su religión. La iglesia de Corinto era pequeña, menos de cien creyentes en medio de una ciudad de miles, pero la verdadera iglesia de Jesucristo casi siempre ha sido una minoría llamada a testificar en un entorno adverso a Dios.
La carta muestra que muchos problemas de la iglesia nacían de los valores culturales de la época. La cultura grecorromana había metido hábitos, ideas y costumbres que la iglesia joven todavía no había zafado completamente. El diablo aparece como un maestro hábil que usa filosofías, modas y costumbrismos para que la gente normalice el pecado. La Biblia llama a esas corrientes “caminos torcidos de este mundo”, “generación perversa”, “mundo” en el sentido de una época que moldea criterios, y “conceptos” que parecen sabiduría, pero obedecen a espíritus poderosos de este mundo y no a Cristo.
La carta a los Corintios, entonces, se vuelve una carta contra cultural. La cultura no siempre es mala, porque comer tamales, buñuelos o natilla no contradice la Palabra. Pero toda costumbre que contradice la moral y la autoridad de Dios debe ser discernida y rechazada. Lo legal tampoco es necesariamente moral delante de Dios; una sociedad puede legalizar o normalizar cosas que siguen siendo pecado.
Corinto tenía un problema enorme con el libertinaje sexual. El templo de Afrodita funcionaba con prostitutas sagradas, y el culto a esa diosa incluía relaciones sexuales ilícitas. Algunos creyentes venían de esa religión y aun ya cristianos volvían a esas prácticas, porque sentían ir allá. Pablo advierte que la inmoralidad sexual no es un asunto liviano: el cuerpo no es para usarlo como excusa, sino para servir al Señor.
Primera de Corintios 6 afirma que el cuerpo pertenece a Dios, es miembro de Cristo y es templo del Espíritu Santo. Cristo compró ese cuerpo con un gran precio, la vida de su propio Hijo. Por eso la iglesia no puede llamar normal a lo que Dios llama pecado. La respuesta bíblica no es pelear con la gente, sino cuidar la santidad delante de Dios y glorificarlo con el cuerpo.
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Key Takeaways
- 1. La iglesia testifica con vida El testimonio pesa más que una simple transmisión verbal, porque muestra una vida que está siendo transformada. La palabra testigo apunta a alguien dispuesto incluso a morir por lo que afirma, no a matar a otro por imponerlo. La iglesia pequeña en un entorno grande no pierde fuerza cuando su vida encarna el evangelio que confiesa. [25:12]
- 2. La cultura normaliza caminos torcidos La Biblia no trata ciertas modas como simples gustos de época, sino como caminos torcidos cuando contradicen a Dios. El pecado se vuelve más peligroso cuando deja de escandalizar y comienza a parecer normal. La iglesia necesita discernir no solo lo que la sociedad permite, sino el espíritu que está detrás de lo que la sociedad celebra. [41:12]
- 3. Lo legal no siempre es moral Una ley humana puede permitir algo y, aun así, ese algo puede seguir siendo inmoral delante de Dios. La cultura puede acostumbrar a una sociedad a prácticas que Dios nunca aprobó, incluso cuando quedan protegidas por normas o derechos. La pregunta decisiva no es “¿la ley lo permite?”, sino “¿la Palabra de Dios lo llama bueno?”. [37:31]
- 4. El cuerpo pertenece a Dios Primera de Corintios no deja el cuerpo como propiedad autónoma del individuo. Dios lo creó, Cristo lo compró, y el Espíritu Santo lo habita como templo. La santidad no se queda en ideas espirituales, porque alcanza deseos, hábitos, comida, sexo, voz, manos, pies y todo lo que el cuerpo hace. [77:44]
- 5. La inmoralidad exige huida La Biblia manda resistir al diablo, pero frente a la inmoralidad sexual manda huir. El deseo sexual no es malo en sí mismo, porque Dios lo diseñó, pero Dios también puso un marco para su uso. José no se quedó negociando con la tentación, porque hay momentos donde quedarse ya es perder terreno.
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Youtube Chapters
- [00:00] - Welcome
- [18:14] - Introducción a 1 Corintios
- [21:04] - Corinto y su entorno pagano
- [23:07] - Una iglesia pequeña en una ciudad grande
- [24:42] - Testificar más que evangelizar
- [26:23] - Una carta para problemas locales
- [28:34] - Problemas nacidos de la cultura
- [31:09] - Modernidad, postmodernidad y sentimientos
- [35:14] - Satanás normaliza el pecado
- [40:19] - Caminos torcidos, generación perversa y mundo
- [49:01] - Conceptos humanos y espíritus poderosos
- [50:52] - Una carta contra cultural
- [51:56] - Corinto y el libertinaje sexual
- [68:48] - El cuerpo no es para inmoralidad
- [77:44] - Comprados para glorificar a Dios