Tap to unmute
Ahora, el peligro de la iglesia de hoy es que hemos intentado fabricar cristianos de microondas. Queremos crecimiento sin el proceso y queremos resultados sin una relación personal, y esto nos ha dejado con iglesias llenas de asistentes, pero vacías de discípulos. Una iglesia saludable no se mide por cuántas personas sienta en sus sillas, sino por cuántas de esas personas están siendo transformadas a la imagen de Cristo.