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La mayor gloria que vio Sadraz, Mesacia y Abednego no fue desde la grande Babilonia rodeados de fama. Fue en el horno de fuego rodeado de llamas. La mayor gloria que vio el apóstol Pablo fue estando preso. Estando preso se le revelaron la mayoría de las cartas. Sí, la mayor gloria que vio Esteban fue cuando alabó desde el propio sufrimiento.