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Jesús se muestra muy vulnerable, muy, muy vulnerable. Hincado ante ellos les entrega su corazón, les lava los pies y les muestra su angustia. Su gran angustia por aquel que lo entregará. Dice así Juan en el capítulo 13 verso 1 que antes de la celebración de la Pascua, en ese momento único, Jesús sabía que había llegado su momento para dejar este mundo y regresar a su Padre. Había amado a sus discípulos durante el ministerio que realizó en la tierra y ahora los amó hasta el final. Los amó hasta el final, hasta el último latido. Significa que les mostró la plenitud y les mostraría días después esta plenitud al ir a la cruz del Calvario. Su amor lo llevaría a servir, sufrir y dar su vida por sus discípulos. Es un amor constante, un amor constante, un amor sacrificial, un amor perfecto, único.