Tap to unmute
Antes no podía seguirme, aunque tenías la disposición de morir por mí, no hubiera valido el que te asesinaran junto conmigo. Antes no podías tener la promesa del Espíritu Santo. Pedro, ese amor que me expresaste en su momento, esa intención de ir a la cruz conmigo que no pudiste sostener, ahora sígueme porque ahora mi Espíritu Santo no solamente te impartirá este amor hacia mí sino el poder de la resurrección para que tú puedas amarme y seguirme al grado, Pedro, en que vas a entregar tu vida por mí.