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El mejor ejemplo de pararse en la brecha es nuestro amado Jesús. Amado Jesús. Busqué a alguien para salvar a todo el mundo y no encontré. Y Jesús dijo, acá estoy yo. Jesús es el máximo ejemplo de quien se puso en la brecha por nosotros, viviendo una vida de intercesión y siendo nuestro mediador entre Dios y los hombres.